La proteína C reactiva refleja lo que ocurre en la capacidad pulmonar total, la presión arterial de oxígeno y la capacidad de ejercicio de los pacientes con EPOC, tres marcadores pronósticos de la evolución.
El nivel de proteína C reactiva de alta sensibilidad permite
determinar indirectamente si la EPOC afecta a otros órganos además del pulmón,
según un estudio español que se publica en el último número de European
Respiratory Journal.
Hace años que la EPOC dejó de considerarse una enfermedad pulmonar para asumirse
que también producía alteraciones sistémicas. "La proteína C reactiva podría ser
la explicación a por qué la afectación pulmonar se traduce en trastornos por
todo el organismo", ha explicado Juan Pablo de Torres, de la Unidad de
Investigación Respiratoria del Hospital Nuestra Señora de la Candelaria, en
Santa Cruz de Tenerife.
En los pacientes con EPOC, la PCR es un factor independiente de riesgo
cardiovascular y se asocia también con el grado de obstrucción de la vía aérea.
En el presente estudio los investigadores pretendían ver cuál era la asociación
de la PCR con el resto de los factores pronósticos validados para la EPOC.
Para ello analizaron los datos de 130 pacientes con EPOC (entre ellos casi medio
centenar de mujeres) y 65 controles. Aparte de determinar el nivel de PCR, en
cada uno de los enfermos se analizaron los datos de espirometría, los volúmenes
pulmonares, la tensión arterial de oxígeno, la disnea, la capacidad de
ejercicio, el índice de masa corporal, el índice BODE, la presencia de
tabaquismo, de factores de riesgo o enfermedad cardiovascular, el uso de
corticosteroides y número de exacerbaciones en el año previo.
"El nivel de PCR se relacionaba con la capacidad inspiratoria sobre las medidas
de función pulmonar, con la presión arterial de oxígeno y con la capacidad de
ejercicio medida a través de una caminata de seis minutos", ha indicado De
Torres, si bien fueron "el nivel de oxigenación arterial (PaO2) y la capacidad
de ejercicio los factores que mejor predecían los niveles de PCR".
A pesar de estos resultados, los investigadores asumen que todavía falta por
probar si es un factor pronóstico por sí mismo, una información que esperan
tener de aquí a un plazo de dos años. "Necesitamos tiempo para determinar, a
partir de la evolución clínica y de los niveles de PCR, la relación con la
mortalidad y con la evolución de la enfermedad en sí misma".
Hoy en día, tanto a nivel clínico como de laboratorio, los parámetros que se
emplean con valor pronóstico para la EPOC son múltiples. "El valor añadido de la
PCR es que es una técnica poco invasiva, fácil de hacer, relativamente barata y
disponible en cualquier hospital terciario de España", ha reconocido De Torres.
Más marcadores
El equipo estudia ahora otros marcadores inflamatorios de la enfermedad, como
las diferentes interleucinas (IL) proinflamatorias, y polimorfismos de éstas que
podrían estar asociados a la presencia de la enfermedad y de sus diferentes
fenotipos.
La nueva perspectiva del estudio 'Bode'
La muestra de pacientes analizados para este estudio conforman el subgrupo que
el hospital canario aportó al estudio BODE, un ensayo que permitió determinar un
índice multivariable de evaluación pronóstica para los pacientes con EPOC y que
se publicó en The New England Journal of Medicine. Aquel trabajo constató que el
nuevo índice multivariable Bode predice mejor que el volumen espiratorio forzado
en el primer segundo (VEF1) la supervivencia en EPOC.
Juan Pablo de Torres reconoce que "el estudio BODE cambió la perspectiva de la
EPOC hacia una visión multidimensional, pues antes la enfermedad se miraba sólo
a través del VEF1". El Bode validó que parámetros clínicos, como el VEF1, la
disnea, la capacidad de ejercicio y el índice de masa corporal, tomadas en su
conjunto, predecían mejor la mortalidad que el VEF1 por sí mismo.
Fuente: ERJ 2006; 27: 902-907
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Año VII, N° 118, Mayo 2006