El uso del éxtasis está asociado con problemas de salud emocional.
Los niños con síntomas de ansiedad y depresión podrían tener
una mayor tendencia a consumir éxtasis en la adolescencia o en el inicio de su
vida adulta, según un estudio del Centro Médico Erasmus de Rotterdam (Holanda)
que se publica en la edición digital de British Medical Journal.
Los expertos explican que el uso del éxtasis está asociado con problemas de
salud emocional como la depresión, los síntomas psicóticos y los trastornos de
ansiedad. Pero no está claro si los problemas emocionales son una consecuencia
del uso de éxtasis o si los problemas emocionales conducen a su consumo.
Los científicos evaluaron el consumo de éxtasis en 1.580 individuos de la
adolescencia al inicio de la vida adulta. El primer análisis tuvo lugar en 1983,
antes de que el éxtasis apareciera como una droga recreativa en Noruega. El
consumo de la droga se evaluó entonces 14 años después, proporcionando una
oportunidad única para investigar si existía un mecanismo procedente de
problemas de conducta y emocionales que condujera al consumo de éxtasis.
Los individuos con signos de ansiedad y depresión en 1983 mostraron un mayor
riesgo de comenzar el consumo de éxtasis. Los efectos de la droga se suponen que
incluye una intensificación de los sentimientos de unión con las personas,
euforia o relajación. Los individuos con signos de ansiedad y depresión podrían
ser particularmente susceptibles a estos efectos positivos y por ello utilizar
éxtasis para aligerar estos síntomas.
Sin embargo, la exposición a largo plazo al éxtasis podría dar lugar a un
aumento de los síntomas depresivos. Los individuos con síntomas de ansiedad o
depresión en la infancia están bajo riesgo de consumir éxtasis y podrían
desarrollar síntomas depresivos. Esto podría explicar parte de la asociación que
se ha descubierto entre el consumo del éxtasis y la depresión posterior en otros
estudios.
Según los científicos, otros factores no analizados en el estudio podrían contar
en el aumento de la tendencia a consumir éxtasis en el caso de algunos
individuos, entre los que incluyen el ambiente social, la búsqueda de la novedad
o el consumo de sustancias por parte de los padres.
Los autores concluyen que el centrar futuras investigaciones en estos individuos
vulnerables aumentará el conocimiento de los posibles efectos dañinos del
éxtasis sobre los sistemas de neurotransmisores y las psicopatologías asociadas.
Fuente: BMJ, doi:10.1136/bmj.38743.539398.3A (published 24 February 2006)
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Año VII, N° 116, Marzo 2006