Los trastornos de la alimentación parecen estar causados por una interacción compleja de factores genéticos y ambientales.
Ciertas complicaciones durante e inmediatamente después del
nacimiento están asociadas con el desarrollo de la bulimia y la anorexia, dos de
los trastornos de la alimentación más extendidos, según un estudio de la
Universidad de Padua (Italia) que se publica en la revista Archives of General
Psychiatry. Entre estos problemas que rodean al nacimiento se encuentran la
anemia y la diabetes materna durante el embarazo, los problemas cardiacos del
recién nacido y su bajo peso al nacer.
Los estudios sugieren que problemas durante el desarrollo neurológico del feto
podrían conducir a la anorexia o la bulimia durante el transcurso posterior de
la vida y algunos estudios han encontrado una correlación entre las
complicaciones obstétricas y la anorexia nerviosa.
Los científicos completaron un análisis de 114 mujeres con anorexia nerviosa, 74
con bulimia y un grupo control de 554 personas que no padecían la enfermedad,
todas nacidas en el Hospital de Padua entre los años 1971 y 1979. Los autores
analizaron los datos sobre complicaciones obstétricas a partir de los archivos
del hospital.
Según los científicos, varias complicaciones específicas de la madre, incluyendo
la anemia, la diabetes y la muerte de parte del tejido de la placenta,
aumentaron el riesgo del bebé de desarrollar anorexia nerviosa. Los problemas
cardiacos neonatales, la hipotermia, los temblores y la menor reactividad a los
estímulos también se asociaron con el desarrollo posterior de anorexia. Los
factores que se asociaron con la bulimia fueron la muerte de parte de la
placenta, la menor reactividad neonatal a los estímulos, los problemas precoces
de alimentación, una longitud más baja de la media y un menor peso de
nacimiento.
Además, el número de complicaciones afectó a la edad en la que los niños
desarrollaron la anorexia nerviosa. Aquellos con más de cinco complicaciones
desarrollaron el trastorno a una edad media de 16,3 años en comparación con los
17,5 años en el caso de aquellos con entre una y cinco complicaciones y 18,8
años para aquellos sin complicaciones.
Fuente: Archives of General Psychiatry
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Año VII, N° 115, Febrero 2006