Los ministros europeos de Sanidad han aprobado un nuevo reglamento de medicamentos pediátricos que obligará a la industria farmacéutica a realizar ensayos clínicos de sus productos en niños con el fin de crear fármacos específicos infantiles. A cambio, la UE ofrece incentivos, prórrogas de patentes y ayudas a la I+D.


Los ministros europeos de Sanidad han aprobado un nuevo reglamento de medicamentos pediátricos que obligará a la industria farmacéutica a realizar ensayos clínicos de sus productos en niños con el fin de crear fármacos específicos infantiles. A cambio, la UE ofrece incentivos, prórrogas de patentes y ayudas a la I+D.

La situación
La situación actual justifica esta decisión. Más del 50% de los medicamentos que se utilizan en niños en la Unión Europea no ha sido probado en población infantil ni cuentan con una aprobación específica que autorice su uso en menores. Por ejemplo, no existen fármacos pediátricos para el asma, la diabetes, las enfermedades psiquiátricas, reumáticas o cardiovasculares.

Esta situación conduce a un mayor riesgo de reacciones adversas y fallecimientos. Además, se genera mayor ineficacia en determinados tratamientos por el uso de una dosificación insuficiente. Otro problema es que no se pueden aplicar todos los avances terapéuticos en el ámbito pediátrico.

La solución
El reglamento de medicamentos pediátricos, que ya ha recibido el visto bueno de la Eurocámara en primera lectura, quiere corregir lo que se considera un "fallo de mercado". En la actualidad, las compañías no investigan en menores porque es muy caro y complejo y consideran que este mercado es muy pequeño y no obtendrán suficientes beneficios.

Se trata -en palabras de la ministra de Sanidad, Elena Salgado- de "solucionar" una deficiencia de las autorizaciones actuales. "No siempre basta con reducir las dosis, que es lo que se ha hecho hasta ahora, sino que hay que realizar ensayos específicos en niños ".

La UE admite que la realización de ensayos clínicos con niños plantea "reservas" pero insiste en que hay que sopesar los "problemas éticos" que conlleva administrar medicamentos a una población en la que no se han probado.

La solución es realizar los ensayos de forma controlada y vigilada, con requisitos específicos para proteger a los niños. Así, se deberá garantizar que estos estudios sólo se lleven a cabo cuando sea inocuo y ético hacerlo, y que la necesidad de estudiar los datos pediátricos no impida o retrase la autorización de medicamentos destinados a otros grupos de población. No obstante, el acceso a los resultados será, en un primer momento, restringido por prudencia.

'Fichados' desde que nacen y hasta los 21 años
Seguir cuidadosamente a 100.000 niños, incluso antes de ser concebidos es el objetivo del National Children's Study, que se propone comenzar en 2007 el mayor estudio que se ha hecho hasta ahora sobre la salud infantil.

La idea es seguir a los pequeños desde antes de nacer o, incluso antes del embarazo, ha explicado Duane Alexander, director del Instituto National de Salud Infantil.

"El ensayo medirá meticulosamente las exposiciones ambientales de los niños y controlará su salud y desarrollo hasta los 21 años buscando las raíces de muchas enfermedades infantiles y adultas".

Ya se han adjudicado los contratos a los 6 centros de investigación que pondrán en marcha las primeras fases del estudio. Cada centro se encargará de la investigación de un condado e intentará reclutar al menos a 250 recién nacidos anuales durante 5 años.

Los primeros resultados podrían estar disponibles entre 2010 y 2012 y podrían contribuir a la prevención y el tratamiento de múltiples patologías, pues el estudio se centrará en encontrar el origen de las enfermedades más prevalentes.


Fuente: El País


Año VII, N° 114, Enero 2006