Una investigación publicada por el British Medical Journal sostiene que los variados métodos utilizados para combatir los efectos del exceso etílico no resuelven el problema. Incluso, un experto advierte que la cafeína puede encubrir en forma peligrosa la falta de reflejos.
No hay fármaco ni remedio casero que de veras alivie el
malestar del día después de la celebración etílica. Así lo estableció una
investigación –publicada ayer en el British Medical Journal– que efectuó un
análisis pormenorizado de todos los remedios –que iban desde el coliflor hasta
la diálisis renal– propuestos contra ese extendido mal, que no respeta regiones
geográficas ni clases sociales. Es más, la ciencia todavía no ha establecido las
causas de la resaca: no puede ser exactamente el alcohol, ya que sus efectos se
hacen sentir cuando esta sustancia ya ha sido eliminada del organismo; tal vez
uno de sus derivados, llamado acetaldehido. En cuanto a sus supuestos remedios,
“suelen tener algún componente cafeínico, por lo cual la persona se siente más
despejada; el riesgo es que no se dé cuenta de que sus reflejos continúan
disminuidos”, explicó un especialista.
La investigación, publicada en la prestigiosa revista de la Asociación Médica
Británica, fue efectuada por Max Pittler, Joris Verser y Edzard Ernst, de la
Universidad de Exeter, y consistió en un examen de todos los estudios
sistemáticos efectuados sobre la resaca (alcohol hangover).
Los investigadores señalan que “hay en oferta una plétora de supuestas ‘curas
para la resaca’: una búsqueda en Internet, mediante el Google (hangover cure)
arrojó 325.000 sitios web”. Entre los remedios propuestos se incluyen,
previsiblemente, la aspirina y el café, pero también las bananas, el coliflor,
los huevos, el jugo de frutas, la miel, el ibuprofeno, el paracetamol, la leche
batida, el ácido succínico, las bolsas de hielo, la pizza y la diálisis renal.
La cuestión, sin embargo, no es banal, ya que la persona con resaca “puede
experimentar problemas de memoria y dificultades en su capacidad visual-espacial
que podrían llevarlo a situaciones de riesgo”. El equipo examinó los estudios
más cuidadosos, obtenidos en revistas científicas, hasta concluir que “no hay
evidencia de que ninguna intervención, convencional o alternativa, sea efectiva
para prevenir o tratar la resaca”.
Es que la ciencia sabe más sobre el minuto siguiente al Big-bang que sobre el
día siguiente a los brindis navideños. “La verdadera causa de la resaca es
todavía desconocida”, admite Joris Verster –de la Universidad de Utrecht,
Holanda–, si bien puede tener relación con los efectos tóxicos de uno de los
principales derivados metabólicos del etanol, el acetaldehido; otros factores
podrían ser la deshidratación, perturbaciones gastrointestinales, un bajo nivel
de azúcar en sangre y las alteraciones en los ritmos biológicos y del sueño.”
Verster precisó que “cuando comienzan los síntomas de la resaca, la
concentración de alcohol en sangre está próxima a cero; el estado de resaca
puede seguir hasta más de 24 horas después del despertar, con una variedad de
síntomas que incluyen somnolencia, problemas de concentración, sequedad de la
boca, dolor de cabeza y náuseas”.
El investigador de Utrecht dirigió el trabajo “Efectos de la resaca en el
funcionamiento de la memoria y la atención luego de una noche de binge drinking”,
publicado en la revista Neuropsychopharmacology. El binge drinking –ingesta de
más de cinco drinks en hombres o más de cuatro en mujeres– fue practicado una
noche por 48 voluntarios sanos a los que se les efectuaron tests comparativos
antes de tomar y en la mañana siguiente: se encontraron trastornos transitorios
de la memoria “en línea con aquellos que se observan en alcohólicos”.
En realidad, no sólo del alcohol viene la resaca. Jorge Galperín, profesor de
Medicina Familiar en la Universidad Favaloro, observó que “lo que se experimenta
como resaca también proviene de lo mucho que se comió y se bebió, incluso
bebidas no alcohólicas, y también del estrés que de un modo u otro suele estar
asociado con las fiestas, reuniones, reencuentros”. En cuanto a los productos
que se anuncian contra la resaca, “suelen tener algún componente cafeínico, por
lo cual la persona se siente algo más despejada. Esto conlleva el riesgo de que
la persona no advierta los efectos que de todos modos le produce la resaca,
especialmente una disminución en los reflejos y en el estado de alerta: en la
mañana siguiente, la persona debiera estar especialmente atenta en actividades
que supongan algún riesgo, desde manejar hasta cruzar una calle”.
Fuente: Página/12
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Año VII, N° 114, Enero 2006