Un proyecto, que prevé autorizar a los médicos del Reino Unido asistir en la muerte a los enfermos terminales que quieran quitarse la vida, fue aprobado ayer por la Cámara de los Lores.
En base a esa iniciativa, los médicos podrán prescribir una
dosis letal de medicación a pacientes terminales que consideren intolerable el
dolor por el que deben atravesar debido a una enfermedad.
Sin embargo, el proyecto no contempla legalizar la eutanasia voluntaria, donde
el médico ayuda a un paciente a morir sin el consentimiento de este último,
consignó la agencia Ansa.
La decisión, que provocó fuerte oposición de la Iglesia Anglicana y de grupos de
derechos humanos, permite que un paciente terminal se automedique, con dosis
letales provistas por médicos.
"Creo vehementemente que debemos estar a favor de la asistencia para morir en
casos de pacientes terminales. Creo que es parte del derecho de las personas
poder decidir no sólo en cómo vivir nuestras vidas, sino en cómo y cuándo
morir", manifestó lord Joffe, a cargo del plan.
"Algunos pacientes terminales sufren de dolores terribles y esta ley servirá
para prevenir sufrimientos innecesarios en estos casos", agregó.
Bajo el plan, se pedirá a dos médicos testificar que el paciente terminal desea
quitarse la vida en los siguientes seis meses, además de dos declaraciones por
separado de dicho paciente, incluida una testificada por un abogado.
El arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, se manifestó opuesto a la ley y
afirmó en una conferencia que "Dios es el único que puede decidir por la vida y
muerte de las personas".
Por su parte, Matthew O'Gorman, del grupo pro-vida Life, pidió a los lores del
país que realicen una enmienda a la ley, la cual calificó de "primer paso" para
legalizar abiertamente la eutanasia.
En julio pasado, la Asociación Médica Británica decidió abandonar su histórica
oposición a la "muerte asistida", votando por una postura neutral sobre el tema.
Fuente: Télam-SNI
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Año VI, N° 113, Diciembre 2005