Cuando aparecen complicaciones que amenazan la vida del paciente durante la realización de una angioplastia, los especialistas suelen realizar un 'by-pass' coronario de emergencia. No obstante, los datos publicados en un estudio de la Clínica Mayo, en Rochester (Estados Unidos), señalan que la necesidad de enviar al paciente al quirófano se ha reducido en gran medida en los últimos años.


Según ha señalado Mandeep Singh, uno de los autores de la investigación, “nuestra revisión de los datos sobre angioplastias recogidos en casi 25 años de experiencia indican una reducción del 90 por ciento en la incidencia de intervenciones de 'by-pass' coronario con injerto tras angioplastia, a pesar de que en los últimos años también se están llevando a cabo angioplastias en pacientes de alto riesgo”.


En el trabajo se revisaron más de 23.000 angioplastias realizadas en la clínica desde 1979, que fueron divididos en 3 etapas: la era “pre-stent”, que incluía 8.905 intervenciones realizadas entre 1979 y 1994; la etapa inicial de los stents (7.605 pacientes entre 1995 y 1999) y la etapa actual, con 6.577 angioplastias realizadas entre 2000 y 2003.


“Sabíamos que se había producido una reducción, pero la magnitud de este descenso nos ha sorprendido. Las tasas de 'by-pass', que eran cercanas al 3 por ciento, ha disminuido hasta el 0,3 por ciento en el último periodo”, ha apuntado Singh.


Este experto atribuye a la disponibilidad de stents la reducción en la tasas de complicaciones graves durante la angioplastia. Sin embargo, el trabajo no ha observado una mejora en las tasas de supervivencia tras la intervención de emergencia. La tasa de mortalidad era estadísticamente similar en los tres periodos, oscilando entre el 10 y el 14 por ciento.


Fuente: Diario Médico


Año VI, N° 113, Diciembre 2005