Esta sustancia actúa sobre los centros cerebrales de recompensa, haciendo que se recuerde el último cigarrillo como placentero.
La nicotina es una sustancia adictiva, con un potencial
similar a la cocaína o la heroína, pero además induce un aumento progresivo y de
larga duración de sensibilidad en los sistemas de recompensa del cerebro, según
se desprende de un estudio del Instituto de Investigación Scripps (Estados
Unidos) que se publica en la revista Neuropsychopharmacology. Esto explicaría
por qué resulta tan difícil abandonar esta droga.
En su investigación, los científicos estudiaron el "centro del placer" del
cerebro o el hipotálamo lateral posterior, y descubrieron que la nicotina
provocó que el cerebro registrara y aumentara el valor de recompensa durante
largo tiempo después de su consumo. Esto difiere con otras drogas de abuso, en
las que habitualmente se produce una disminución en los sistemas de recompensa
del cerebro a medida que crece el consumo.
Los científicos descubrieron que los animales de experimentación consumían de
forma voluntaria nicotina para aumentar la sensibilidad a la recompensan en su
cerebro. De hecho, con una dosis relativamente baja, administrada justo una hora
al día, el cerebro está alertado de que la nicotina es placentera y que este
sentimiento es de larga duración. Este efecto de larga duración podría estar
asociado con las propiedades adictivas de la nicotina y con la dificultad para
dejar de fumar, ya que el cerebro "recuerda" lo bien que le supo el último
cigarrillo.
Futuras investigaciones se centrarán en si esta mayor sensibilidad se invierte
con dosis de nicotina superiores y si conduce a la depresión en los fumadores
crónicos. Los estudios de seguimiento también investigarán el posible papel que
la hipersensibilidad a la recompensa inducida por la nicotina podría jugar en el
mantenimiento del hábito de la nicotina y los efectos secundarios de dejar de
fumar. Un ejemplo de ello es si la hipersensibilidad a la recompensa podría
aumentar el valor apetitivo de la comida, contribuyendo de este modo a la
ganancia de peso vista en los exfumadores.
Fuente: Europa Press
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Año VI, N° 111, Octubre 2005