La UE inició en los años noventa la puesta en marcha de un modelo europeo de lucha contra la droga que se basa, fundamentalmente, en buscar el equilibrio entre la prevención, la educación y el tratamiento, por una parte, y la represión de la producción y el tráfico, por otra parte.
Los Veinticinco adoptarán un plan de acción de lucha contra la
droga para los próximos cuatro años, con el objetivo de rebajar los niveles de
toxicomanía de la población europea y reducir las consecuencias sociosanitarias
vinculadas al tráfico y consumo de drogas ilícitas.
En la Unión Europea existen dos millones de consumidores de sustancias
estupefacientes y cada año mueren más de 8.000 ciudadanos por causas
relacionadas con el consumo de drogas que, especialmente entre los jóvenes, ha
alcanzado niveles históricos.
Además, la incidencia del VIH-sida entre los toxicómanos es cada vez más
preocupante en muchos Estados miembros. Por este motivo, coincidiendo con el Día
Internacional de Lucha contra la Droga, Bruselas lanzará un plan con
orientaciones para que los socios comunitarios fijen sus prioridades en este
terreno.
En concreto se prevén un centenar de acciones y un calendario de puesta en
práctica de las medidas, así como herramientas de evaluación e indicadores
"claros y concretos" para que las iniciativas llevadas a cabo puedan medirse
correctamente. La UE realizará una evaluación permanente de las medidas
previstas en el plan con la colaboración del Observatorio Europeo de Drogas y
Toxicomanías y Europol.
La iniciativa se ha preparado a partir de los datos proporcionados por el
European Monitoring Center for Drugs an Drug Addiction (EMCDDA), organismo con
sede en Lisboa, en su informe de 2004. El documento pone de relieve, entre otras
cosas, el incremento de los niveles de consumo de cocaína.
Las encuestas recientes indican que entre un 0,5 y un 6 por ciento de los
adultos han consumido alguna vez cocaína. Entre los adultos jóvenes (de 15 a 34
años de edad), las tasas de prevalencia en algún momento de la vida varían entre
un 1 y un 10 por ciento.
Normalmente, alrededor de la mitad de la personas que han consumido cocaína
alguna vez señalan haberlo hecho en el último año. Las cifras de consumo son más
elevadas en España y el Reino Unido.
Los datos existentes indican que el consumo reciente de cocaína entre los
jóvenes ha aumentado ligeramente en Dinamarca, Alemania, España, Países Bajos y
el Reino Unido, en tanto que Grecia, Irlanda, Italia y Austria señalan
igualmente un aumento del consumo.
El consumo de 'crack' (base de cocaína) sigue limitado a algunas de las mayores
ciudades europeas, en las que su consumo parece ser más común en los grupos de
marginados.
El vicepresidente de la Comisión y responsable de Justicia, Libertad y
Seguridad, Franco Frattini, cree que la Unión debe enfrentarse al problema de la
droga desde una perspectiva "global y multidisciplinar", que aborde la cuestión
desde todos los ángulos: reducir la demanda, reprimir el tráfico ilícito y
fomentar la acción internacional.
Aunque la situación varía de un país a otro, Bruselas considera que el problema
no puede resolverse de manera aislada y que las instituciones europeas tienen
que dar una respuesta política coherente a escala europea.
La Comisión sostiene que todo el mundo reconoce que, incluso aunque la cuestión
de la droga es un tema sensible, conviene evitar los debates ideológicos y basar
todas las medidas en datos fiables y objetivos como los proporcionados por las
agencias especializadas, como el Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías,
Europol o Eurojust.
El nuevo plan de acción para los próximos cuatro años prevé acciones específicas
y medibles para reducir el consumo, los efectos sanitarios y sociales ligados al
mismo y el tráfico de estupefacientes. Todas estas medidas serán objeto de un
seguimiento continuado.
A escala mundial, se asume el principio de responsabilidad compartida: la fuerte
demanda social europea estimula la producción en otros países, eso sin olvidar
que Europa se ha convertido en una gran fábrica de drogas de síntesis.
Por este motivo, además de las acciones llevadas a cabo sobre territorio
europeo, la Comisión, a instancia de algunos Estados miembros, dedica
importantes recursos para ayudar a las regiones productoras a luchar contra la
cultura de la producción, combinando medidas represivas con la introducción de
cultivos alternativos.
De hecho, la UE se ha convertido en uno de los principales donantes en algunas
zonas. Como ejemplo de ello, Frattini recuerda que la Comisión ha destinado a
Afganistán (uno de los mayores productores de opio) un millón de euros para un
periodo de cinco años.
Fuente: Europa Press
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Año VI, N° 108, Julio 2005