Los probaron en estudios in vitro investigadores de la Universidad de Buenos Aires. Los fármacos con que se cuenta en la actualidad tienen muchos efectos colaterales. La enfermedad de Chagas causa 50.000 muertes anuales en América latina.


La enfermedad de Chagas causa alrededor de 50.000 muertes anuales en América latina. Se estima que 20 millones de personas lo padecen, y que otros 100 millones están en riesgo de contraerlo. Sin embargo, hasta el momento, los recursos terapéuticos disponibles consisten en apenas dos medicamentos que se administran durante la fase aguda de la enfermedad: el benznidazol y el nifurtimox, aunque la producción de este último fue detenida en 1997.

Dado que estas sustancias fueron descubiertas empíricamente hace más de tres décadas, no tienen una actividad específica contra el Trypanosoma cruzi (agente causal de la enfermedad) y, por lo tanto, en muchos casos no son efectivas o provocan importantes efectos colaterales. Por otro lado, la mayoría de las compañías farmacéuticas no están interesadas en invertir en investigación y desarrollo de nuevos fármacos para tratar esta dolencia.

Ahora, un equipo de investigadores del Departamento de Química Orgánica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires ha creado nuevos compuestos que probaron ser más efectivos para inhibir la reproducción del parásito en células infectadas.

"Sintetizamos drogas que en ensayos in vitro tienen una potencia superior a las que se emplean habitualmente para el tratamiento del Chagas", sostiene el doctor Juan Bautista Rodríguez, profesor asociado del Departamento e investigador independiente del Conicet.

El trabajo de diseñar fármacos "a medida" no se limita a alcanzar una mayor eficacia. El desafío es lograr también que la sustancia desarrollada actúe selectivamente sobre un blanco muy específico para reducir los efectos secundarios a su mínima expresión: "Primero buscamos las diferencias metabólicas que existen entre el parásito y las células del huésped, y luego diseñamos y sintetizamos una molécula orgánica que apunte directamente hacia el blanco que elegimos atacar en el parásito para impedir su multiplicación", ilustra Rodríguez.

Uno de los blancos escogidos por los científicos es la escualeno sintetasa, una proteína que actúa como enzima en la síntesis de un precursor del colesterol. Si bien en este caso el objetivo por inutilizar está presente tanto en el Trypanosoma como en las células de los mamíferos, una droga que bloquee su actividad no sólo detendría el crecimiento del parásito sino que, además, tendría como efecto secundario un beneficio adicional: reducir la producción de colesterol en las células del huésped.

Esa droga hoy existe como resultado del trabajo de los investigadores de la UBA: es el tiocianato de 4-fenoxifenoxietilo, rebautizada por sus creadores como WC-9. "Los ensayos son muy confiables y fueron rigurosos, y los resultados nos muestran que la concentración de WC-9 que se requiere para inhibir la enzima del parásito no es tóxica para los humanos en los niveles que utilizamos e incluso muy por encima", afirma el doctor Rodríguez.

Otros blancos en la mira
Las primeras pruebas in vivo con el WC-9, efectuadas en ratones, no han dado resultados tan alentadores como los obtenidos in vitro. Es que en los experimentos con animales enteros se debe considerar la farmacocinética de la droga, es decir, la manera en que ésta llega a la sangre, circula por el torrente sanguíneo y se distribuye en órganos y tejidos.

"Actualmente le estamos haciendo pequeños cambios al WC-9 para variar su solubilidad y mejorar su farmacocinética", explica Rodríguez. Mientras este trabajo progresa -"tenemos muy buenos resultados, pero no queremos ser exitistas", afirma- el grupo de investigadores está dedicado, además, a otros dos blancos moleculares del parásito.

Uno de ellos es la enzima farnesil pirofosfato sintetasa: "Aquí trabajamos con bifosfonatos que son inhibidores potentes de la actividad de esta enzima no sólo en el Trypanosoma cruzi sino también en otros parásitos que provocan enfermedades tropicales", señala Rodríguez. Según el científico, los compuestos que sintetizaron en el laboratorio son de la misma familia que ciertas drogas que se utilizan para problemas óseos en tratamientos prolongados, "lo que presupone que nuestros bifosfonatos pueden ser bien tolerados en las extensas terapias que requiere el Chagas", detalla.

El otro blanco molecular es la tripanotyona sintetasa, una enzima que no tiene equivalentes en los mamíferos. "Esto conduciría a lo que se llama una droga ideal, es decir, que potencialmente sería inocua", se entusiasma Rodríguez, y luego comenta que han obtenido un compuesto de estructura muy simple que ha sido efectivo para inhibir la enzima. Si bien deberán transcurrir varios años hasta que alguna de las drogas en ensayo pueda ser probada en seres humanos, para los científicos las investigaciones están bien encaminadas y los resultados son promisorios.

Fuente: Centro de Divulgación Científica, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, UBA


Año VI, N° 108, Julio 2005