El estudio se realizó en una muestra de más de 700 varones con un seguimiento de 20 años.
Una dieta rica en leche podría tener efectos protectores
frente a enfermedades del corazón y el cerebro como el infarto de miocardio, la
angina y el ictus, siendo en esta última dolencia en la que el efecto protector
parecía ser mayor, según un estudio de la Universidad de Bristol (Reino Unido)
que se publica en la revista Journal of Epidemiology and Community Health.
Los investigadores pidieron a una muestra representativa de 764 hombres que
pesaran y registraran cada elemento de comida y bebida que consumieran durante
siete días consecutivos. Los hombres, de edades comprendidas entre los 45 y 49
años, tomaban parte en un estudio nacional que había comenzado entre 1979 y
1983.
Los participantes pasaron por chequeos, incluyendo un electrocardiograma al
inicio del estudio y cada cinco años durante un periodo de 20 años. También se
tuvieron en cuenta sus registros hospitalarios y visitas médicas.
Según los científicos, durante el periodo de estudio 54 hombres sufrieron un
ictus y 139 desarrollaron infarto de miocardio o angina y 225 murieron. Al
inicio del estudio, casi todo el consumo de leche era de la variedad entera,
pero una muestra aleatoria tomada entre los hombres que sobrevivían en el año
2000 mostró que casi todos ellos habían cambiado a leche desnatada o
semidesnatada en los 8 años anteriores.
Los investigadores explican que los hombres que consumían la mayor cantidad de
leche durante el día (medio litro o más) tenían los niveles más altos de consumo
energético, sugiriendo que eran más activos. Los niveles de colesterol y presión
arterial fueron similares entre aquellos que tomaban más o menos leche (menos de
un cuarto de litro) y los hombres que bebían la menor cantidad de leche tendían
a beber las mayores cantidades de alcohol registradas.
Según los científicos, los hombres que bebían las mayores cantidades de leche
tenían menores riesgos de sufrir infarto de miocardio, angina e ictus que
aquellos que bebían las cantidades más bajas y en el caso del ictus este riesgo
era muy bajo. Estos resultados se mantuvieron incluso en aquellos hombres cuyo
consumo de leche había sido en un principio de la variedad entera.
Fuente: Europa Press
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Año VI, N° 107, Junio 2005