La actividad física puede inhibir los cambios cerebrales causados por el mal de Alzheimer, según reveló un estudio realizado con ratones divulgado por la revista 'The Journal of Neuroscience'.
La investigación también determinó que la actividad permanente
aumenta la capacidad de aprendizaje de los roedores y reduce la formación de
placas de la proteína beta-amiloide en el cerebro, un indicio característico del
mal de Alzheimer.
Esta es una enfermedad neurológica progresiva e incurable que afecta
principalmente a las personas mayores de 65 años.
Las conclusiones del estudio reafirman las teorías de que el estilo de vida de
las personas, incluyendo su actividad intelectual, tiene mucho que ver con el
desarrollo del mal de Alzheimer.
Los investigadores de la Universidad de California, encabezados por el neurólogo
Paul A. Adlard, realizaron el estudio con fondos del Instituto Nacional de
Geriatría y del Departamento de Salud y Servicios Sociales de EEUU.
La investigación se realizó con ratones transgénicos que comienzan a desarrollar
síntomas del mal de Alzheimer a los tres meses de nacidos.
Los ratones fueron puestos en jaulas donde había ruedas para correr por períodos
de uno o de cinco meses.
Los que tenían acceso a esas ruedas podían hacer ejercicio de manera permanente,
en tanto que los otros se mantenían en una situación sedentaria.
Posteriormente, fueron puestos en laberintos para determinar con cuánta rapidez
podían aprender a recorrerlos y cómo retenían la información.
Los que habían estado cinco meses haciendo ejercicios en la rueda tardaron en
escapar del laberinto mucho menos que los sedentarios.
Después, los investigadores examinaron el tejido cerebral de los ratones que se
habían mantenido permanente activos, analizando los niveles de la proteína beta-amiloide.
En la comparación con el tejido de los roedores sedentarios, los científicos
descubrieron que los activos tenían un número muy inferior de plaquetas y menos
fragmentos beta-amiloides.
'Estos resultados sugieren que el ejercicio, que es una simple estrategia de
comportamiento, puede causar un cambio en la metabolización de la proteína
amiloide', señaló Stephen Snyder, director de Etiología del Instituto Nacional
de Geriatría.
'Este estudio nos dice que el desarrollo de esos depósitos se puede reducir y
posiblemente eliminar a través del ejercicio, al menos en este modelo de
ratones', añadió.
Fuente: EFE
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Año VI, N° 106, Mayo 2005