Investigadores españoles ensayan con éxito una vacuna terapéutica contra el virus de inmunodeficiencia humana que reduce a una tercera parte la carga viral y hace innecesarios los antirretrovirales.


Una vacuna terapéutica contra el sida a base de células dendríticas diseñada en el Hospital Clínico de Barcelona ha logrado reducir a un tercio la carga viral de los infectados con VIH que han participado en su ensayo.

Según un estudio del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (Idibaps) presentado ayer por Josep María Gatell, responsable del equipo de Enfermedades Infecciosas y coordinador del trabajo, este tipo de vacuna es viable, segura y se tolera bien.

El doctor Gatell anuncia además otro ensayo con más pacientes para ver cómo mejorar estos prometedores resultados.

Las vacunas terapéuticas podrían ser una solución para los más de 40 millones de personas infectadas en el mundo, ya que con ellas el enfermo no debería medicarse de por vida con cocteles de antirretrovirales para evitar la proliferación del virus.

Gatell explica que ahora los infectados que se medican logran que la carga viral baje y llegue a ser hasta indetectable, pero en cuanto dejan la medicación el virus rebrota, se multiplica y es necesario retomar el tratamiento, una situación que quieren evitar con esta nueva vacuna, ideada por la doctora Teresa Gallart, integrante del equipo investigador.

La nueva vacuna terapéutica está hecha a partir de células dendríticas del propio enfermo cargadas con un antígeno, que es el virus del propio paciente inactivado, según señala la experta.

La doctora explica que de una muestra de sangre del paciente se aislan el virus, que se inactiva, y los monocitos, que se cultivan hasta que al cabo de 5-6 días se logran células dendríticas, que son las encargadas de vigilar si entra algún agente patógeno en el organismo.

Cuando detectan algún patógeno, estas células dendríticas lo trituran y lo preparan para presentarlo a los linfocitos T, que son los que generan las células que matan a las células que están infectadas, en este caso con el VIH, y al propio virus.

Tras este proceso, se inyectan al paciente estas células dendríticas cargadas con el antígeno para que las células T se activen y desarrollen una respuesta inmune contra el propio virus.

La vacuna se inyecta junto a la axila para que migre enseguida a los ganglios linfáticos y allí se activen las células T y desarrollen esta respuesta contra el virus.

El ensayo de esta vacuna se ha hecho en 18 personas infectadas con VIH que estaban en una fase precoz, con una media de 40 años, a las que se interrumpió el tratamiento antirretroviral que recibían para que la carga viral alcanzara su valor máximo.

Posteriormente, se reanudó el tratamiento y tras 78 semanas se administró a 12 de ellos 5 dosis de estas vacunas terapéuticas en intervalos de 6 semanas, aunque antes de cada inmunización se extraía sangre al paciente para preparar mediante un cultivo celular las células dendríticas.

Tras la última dosis se interrumpió de nuevo el tratamiento y se hizo un seguimiento de los pacientes durante 24 semanas y se comparó la evolución de la infección tras las dos interrupciones, antes y después del tratamiento.

En las 12 personas tratadas se observó que la carga viral disminuía como mínimo a una tercera parte de la detectada al inicio del estudio.

Fuente: EFE


Año VI, N° 106, Mayo 2005