Las llamadas terapias de reemplazo hormonal (HRT, por sus siglas en inglés) deben ahora afrontar un nuevo revés. Un reciente metaanálisis que revisó los resultados de 28 estudios clínicos -que involucraron a casi 40.000 personas-, asociaron el uso de estos tratamientos hormonales con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular (ACV).
Las terapias de reemplazo hormonal, que tienen hormonas
femeninas como el estrógeno y la progesterona, han sido ampliamente usadas para
tratar síntomas postmenopáusicos, como los sofocos o la sequedad vaginal, entre
otros. Y, durante mucho tiempo, se creyó que brindaban cierto grado de
protección ante las afecciones vasculares que afectan al cerebro.
Un giro de 180 grados
“Se piensa que las hormonas femeninas proveen a las mujeres de una protección
endógena contra los eventos cerebrovasculares, dado que las mujeres
premenopáusicas tienen un menor riesgo de ACV que los varones de la misma edad y
su incidencia se incrementa luego de la menopausia, en coincidencia con la
disminución de los niveles de estrógeno y progesterona circulantes”, dice el
estudio hecho por investigadores ingleses.
Por eso la terapia de reemplazo hormonal ha sido ampliamente utilizada par la
profilaxis vascular en paralelo con sus conocidos efectos de reducir los
síntomas postmenopáusicos y la pérdida de masa ósea Sin embargo, los recientes
hallazgos cuestionen fuertemente este uso.
El estudio conducido por investigadores de la División de Medicina del ACV, del
Instituto de Neurociencias de la Universidad de Nottingham, reveló que el
reemplazo hormonal en mujeres postmenopáusicas no sólo no brinda ningún tipo de
protección vascular, sino que por el contrario incrementa en un 29% el riesgo de
sufrir un accidente cerebrovascular isquémico.
La forma isquémica de los ACV, que es la más frecuente (representa el 80% de los
casos), ocurre cuando un trombo o coágulo de sangre obstruye la circulación de
una vena del cerebro. Los tejidos adyancentes a la vena quedan sin suministro de
oxígeno y nutrientes y entran en estado de hipoxia y, de no revertirse pronto,
sus células mueren. Esto se traduce en una daño neurológico de diversa gravedad.
Presentan mayor gravedad
El estudio inglés muestra, además, que las mujeres que reciben estos
tratamientos sufren ACV de mayor gravedad; es decir, que dejan más secuelas de
tipo neurológicas que aumentan el grado de discapacidad que experimentarán sus
víctimas.
“Hemos encontrado que el uso de terapias de reemplazo hormonal se asocia con un
riesgo aumentado de accidente cerebrovascular, en especial de su forma isquémica
y de naturaleza severa –escribieron los autores del estudio, que fuera publicado
en la prestigiosa revista British Medical Journal, en sus conclusiones-. Las
terapias de reemplazo hormonal no pueden ser recomendadas para la prevención
primario o secundaria del accidente cerebrovascular.”
Fuente: La Gaceta - Tucumán - Argentina
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Año VI, N° 104, Marzo 2005