Las mujeres que consumen complementos de ácido fólico durante sus años fértiles para prevenir ciertos defectos de nacimiento podrían también estar haciéndose un favor a sí mismas al reducir su riesgo de hipertensión.
Investigadores del Hospital Brigham and Women de Boston
hallaron que las mujeres que consumieron altos niveles de vitamina B mediante el
consumo de alimentos y complementos redujeron significativamente su riesgo de
desarrollar hipertensión.
"Este es el primer estudio considerable que demuestra que una mayor ingesta de
folato podría reducir el riesgo de desarrollar presión arterial alta", aseguró
el Dr. John P. Forman, investigador del Brigham and Women.
"Esto es especialmente emocionante teniendo en cuenta la seguridad y la
disponibilidad de los complementos de ácido fólico", agregó Forman, autor líder
del estudio, que aparece en la edición del 19 de enero del Journal of the
American Medical Association.
Los resultados preliminares fueron presentados en octubre pasado en la
conferencia anual sobre investigación de la hipertensión de la American Heart
Association en Chicago.
Forman advirtió que hace falta más investigación para confirmar los hallazgos.
"Es importante recalcar que nuestro estudio, aunque ofrece evidencia sobre la
relación entre el folato y la presión arterial, no es prueba de que éste puede
ser utilizado clínicamente para reducir la presión".
Hace falta una prueba controlada aleatoria de gran tamaño en la que participaron
mujeres que tomaron complementos de ácido fólico o un placebo para confirmar los
hallazgos antes de que pueda hacerse cualquier recomendación, advirtió.
El Dr. Norman M. Kaplan, profesor clínico de la división de hipertensión del
Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas en Dallas estuvo de
acuerdo. Es un buen estudio. El problema es que es de observación, no como los
rigorosos estudios prospectivos que comparan los resultados de las personas que
toman folato con los de un grupo de control, anotó.
"Claramente consumieron más folato, pero no tenemos la menor idea de qué más
habrán hecho", puntualizó Kaplan.
La hipertensión afecta a unos 65 millones de estadounidenses y a muchas más
personas alrededor del mundo. Debido a que típicamente ataca sin síntomas,
muchas veces se le conoce como la "asesina silenciosa". Pero el tratamiento es
crítico porque una presión sanguínea elevada pone a las personas en mayor riesgo
de enfermedad cardiaca e insuficiencia renal.
El folato, también conocido como ácido fólico, es necesario para el crecimiento
apropiado de las células y se cree que reduce la presión arterial mejorando la
función de los vasos sanguíneos. Los complementos de ácido fólico se recomiendan
ampliamente para mujeres embarazadas o para las que lo están intentando. Los
estudios muestran que el folato puede reducir el riesgo de defectos de
nacimiento en el tubo neural, como la espina bífida.
Además de los complementos, entre las buenas fuentes alimenticias de folato se
encuentran las verduras de hoja verde, como la espinaca y las hojas de nabo, las
frutas, los habas secas y las arvejas.
Para determinar si existía una relación entre la ingesta de folato y la presión
arterial, los autores evaluaron información alimenticia y de salud detallada de
más de 150,000 mujeres durante ocho años.
En un grupo había 62,620 mujeres entre 43 y 70 años de edad del Nurses' Health
Study (estudio sobre la salud de las enfermeras), un estudio prospectivo sobre
los factores de riesgo de las enfermedades crónicas principales en las mujeres.
En el otro grupo había 93,803 mujeres entre 27 y 44 del Nurses' Health Study II,
en el que participaron mujeres más jóvenes.
Entre las mujeres más jóvenes que consumieron al menos 1,000 microgramos diarios
de folato de fuentes alimenticias y complementos, hubo una reducción del 46 por
ciento en el riesgo de hipertensión, en comparación con las mujeres cuya ingesta
de folato era de menos de 200 microgramos diarios.
Las mujeres de mayor edad presentaron una reducción del 18 por ciento en el
riesgo de hipertensión.
Las mujeres que consumieron una cantidad reducida de folato de alimentos, menos
de 200 microgramos diarios, pero aún así lograron una ingesta diaria total de
folato de más de 800 microgramos a través de complementos, también redujeron su
riesgo de desarrollar hipertensión. Las mujeres más jóvenes redujeron el riesgo
en 45 por ciento, mientras que las de mayor edad lo hicieron en 39 por ciento.
El estudio halló que entre las mujeres que no utilizaron complementos, el folato
proveniente sólo de los alimentos no redujo el riesgo de hipertensión.
No está claro por qué hubo un mayor beneficio para las mujeres más jóvenes. Es
posible que una mujer joven desarrolle hipertensión por razones distintas a una
mujer de mayor edad y que el folato pueda ser más importante por una u otra
razón, explicó Forman.
Pero los autores no recomendaron que las mujeres incrementaran su ingesta de
folato. Entonces, ¿qué cambio en su alimentación pueden hacer para evitar la
hipertensión?
"El punto es que las gente debería tener una buena dieta. Deberían comer muchas
frutas y verduras, como decía la abuela", recomendó Kaplan.
Fuente: JAMA. 2005;293:320-329.
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Año VI, N° 103, Febrero 2005