Una dieta rica en el tipo de carbohidratos que mantienen un nivel estable de azúcar en la sangre es mejor que una baja en grasas convencional para la reducción de enfermedades cardiacas y diabetes, de acuerdo con un nuevo estudio.
Los investigadores compararon una dieta rica en carbohidratos
con un bajo índice glucémico (el tipo que estabiliza el nivel de azúcar en la
sangre) con una dieta convencional baja en grasas que incluía carbohidratos y un
alto índice glucémico.
"Los carbohidratos con un bajo índice glucémico son absorbidos a través del
intestino delgado y convertidos en glucosa en la sangre con una tasa mucho más
lenta que la del índice glucémico elevado, resultando en un nivel de azúcar en
la sangre más estable y una menor producción de insulina", dijo Mark A. Pereira,
epidemiólogo de la Universidad de Minnesota. "Entonces esto podría contribuir en
la prevención o control de la diabetes".
El estudio hecho por Pereira y su equipo aparece en la edición del 24 de
noviembre del Journal of the American Medical Association.
En el estudio, aquellos que seguían la dieta hipoglucémica alcanzaron una
mejoría en la presión arterial y en el nivel de grasas en la sangre, y su tasa
metabólica de reposo (el índice en que el cuerpo quema energía o calorías en
reposo) no se redujo tanto como en los de la dieta baja en grasas.
Pereira y sus colegas asignaron 39 adultos jóvenes obesos o con sobrepeso de 18
a 40 años, ya sea a una dieta hipoglucémica o a una baja en grasas. La dieta
hipoglucémica obtuvo el 43 por ciento de las calorías de carbohidratos, el 27
por ciento de la proteína y el 30 por ciento de las grasas, dijo Pereira.
(Para efectos de la comparación, la dieta popular "Zone" (Zona), consiste en un
40 por ciento de calorías provenientes de las proteínas, un 30 por ciento de los
carbohidratos y un 30 por ciento de las grasas. Los carbohidratos hipoglucémicos
son recomendados).
Aquellos en la dieta baja en grasas obtuvieron un 65 por ciento de sus calorías
de los carbohidratos, un 17 por ciento de las proteínas y un 18 por ciento de
las grasas. Ambas dietas fueron restringidas en calorías para alcanzar una
pérdida de peso del 10 por ciento.
Se proporcionó la comida a los sujetos de estudio. Los menús hipoglucémicos
incluían comidas como avena no procesada, y pan de cebada o integral con granos
enteros. Los menús de la dieta baja en grasas incluían alimentos de
carbohidratos con un índice glucémico mayor, como avena instantánea, pan y arroz
blanco.
El equipo de Pereira midió la presión arterial, la resistencia a la insulina (un
indicador de la diabetes), grasas en la sangre y otros factores de riesgo para
la diabetes y enfermedad cardiaca, antes y después de la pérdida del peso.
"Generalmente, lo que encontramos en el estudio sobre las grasas en la sangre y
la presión arterial, al igual que la resistencia a la insulina, es que la
reducción de estos indicadores con la pérdida del peso fue el doble para el
grupo en la dieta hipoglucémica comparado con el grupo bajo en grasas".
Ambos grupos promediaron la misma cantidad de pérdida de peso, la meta del 10
por ciento, pero los del grupo en la dieta hipoglucémica reportaron mucho menos
hambre. Y la reducción de su índice metabólico de reposo, que normalmente
disminuye durante la pérdida de peso, fue mucho menor para los de la dieta
hipoglucémica.
"Para los del grupo de la dieta baja en grasas, el índice metabólico se redujo
en 175 calorías por día", dijo Pereira. "Para el grupo de la dieta hipoglucémica,
hubo una reducción de 95 calorías".
El nuevo estudio confirma lo encontrado en estudios anteriores, añadió Pereira.
Mientras tanto, otro experto dijo que es difícil acreditar los resultados a la
dieta hipoglucémica.
"Considero que es un estudio muy interesante", dijo Alice Lichtenstein, vocera
de la American Heart Association y profesora de nutrición, ciencia y política en
la Universidad de Tufts. "Sin embargo, no se puede determinar si el efecto se
debe a la cantidad de glucemia o a una mayor alimentación baja en grasas".
Lichtenstein hace referencia al hecho de que los menús hipoglucémicos permitían
más grasas (alrededor del 30 por ciento) que aquéllos bajos en grasas, que solo
tenían un 18 por ciento.
"Ciertamente, un numerosos estudios han demostrado que las dietas bajas en
grasas no son óptimas para fomentar la pérdida de peso o reducir el riesgo
cardiovascular", añadió. Los estudios sobre la dieta hipoglucémica pueden ser
mejores porque se trata de una grasa moderada, señaló.
Lichtenstein advirtió que las personas que tratan de perder peso y reducir el
riesgo de enfermedades no deben obsesionarse mucho con la cantidad total de
grasas o glucemia a costa de las calorías. El aspecto más importante es vigilar
"el total de calorías e incrementar la actividad física", concluyó.
Fuente: HealthDayNews/HispaniCare
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Año V, N° 101, Diciembre 2004