El cordón umbilical es una fuente de progenitores hematopoyéticos apta para el trasplante, según las conclusiones de dos estudios que se publican en The New England Journal of Medicine.
El cordón umbilical, como fuente de progenitores
hematopoyéticos, es tan eficaz como la médula ósea (MO) para adultos con cáncer
oncohematológico. "Lo que hasta ahora era una estrategia experimental ya es una
realidad clínica a raíz de los resultados de dos ensayos clínicos retrospectivos
que se publican esta semana en The New England Journal of Medicine", ha
explicado a Diario Médico Miguel Angel Sanz, jefe de Hematología y de la Unidad
de Trasplante de MO del Hospital Universitario La Fe, en Valencia, que firma un
editorial en el mismo número de The New England.
Ésta es una de las contadas ocasiones en las que esta revista encarga a un
médico español la elaboración de un artículo editorial. En su reflexión, Miguel
Ángel Sanz repasa los dos ensayos -uno norteamericano y otro europeo con
participación española- que han comparado los resultados, en términos de
seguridad y eficacia, del trasplante de progenitores extraídos de MO o de cordón
umbilical en enfermos con leucemia.
Limitaciones de la MO
El trasplante de células madre de MO como opción terapéutica de ciertas
enfermedades malignas plantea varias limitaciones. La principal es el escaso
porcentaje de pacientes (30 por ciento) que encuentra un donante emparentado HLA
idéntico. Para el 70 por ciento restante, la alternativa es buscar un donante
compatible no emparentado en la red mundial de bancos de donantes. "Esta
búsqueda es infructuosa para más de la mitad de este subgrupo. A esto se añade
otro problema: que la búsqueda se alarga en el tiempo y la enfermedad progresa".
Como alternativa a la MO, el cordón umbilical ofrece una doble ventaja. Por un
lado, mejora la probabilidad de encontrar un donante, "pues el porcentaje de
histocompatibilidad que requiere es menor", y por otro, acorta el proceso de
búsqueda.
Sin embargo, el cordón umbilical planteaba de antemano el inconveniente de que
el número de progenitores que contiene es menor: aproximadamente una décima
parte de la que se encuentra en la médula. Este hecho no supone ningún problema
cuando el receptor es un niño; sin embargo, la menor celularidad puede originar
un mal prendimiento del injerto en el adulto dado el desequilibrio entre el
tamaño corporal del receptor y el número de progenitores por unidad.
Ahora, los resultados de estos dos estudios que publica The New England
confirman que es una alternativa válida y con un porcentaje de éxito similar,
siempre y cuando se respeten una serie de criterios de calidad. Uno de ellos
consiste en fijar un umbral de celularidad por kilo de peso del paciente, por
debajo del cual no se utilice el cordón, "pues el riesgo de que no prenda el
injerto es alto". Otro criterio se refiere a mantener una compatibilidad HLA
entre receptor y cordón umbilical que no esté por debajo de 4 sobre 6.
Fuente: NEJM 2004;351: 2265-75, 2276-85 y 2328-30
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Año V, N° 101, Diciembre 2004