The Lancet publica una serie de comentarios sobre las prioridades de los esfuerzos globales para atajar la epidemia de sida. El principal está avalado por casi 150 expertos de 36 países que reclaman un cambio radical en las conductas sexuales de la población.
"Ha llegado el momento de aunar esfuerzos para prevenir la
transmisión sexual del VIH. La epidemia mundial por el VIH-sida se ha convertido
en una crisis sanitaria y humanitaria descontrolada que requiere una
intervención urgente, especialmente en regiones con alta prevalencia, como el
Africa subsahariana, donde se dan la mayoría de nuevas infecciones". Así arranca
el documento que firman casi 150 autoridades mundiales y expertos en sida de 36
países, entre ellos el arzobispo sudafricano Desmond Tutu, el presidente Yoweri
Museveni de Uganda, el enviado especial de Naciones Unidas para el VIH en Africa
Stephen Lewis y representantes del Banco Mundial, del Fondo Global para la
Malaria, la Tuberculosis y el Sida, de cinco agencias de Naciones Unidas y
directivos de los programas de VIH en países tan afectados como Etiopía, India,
Jamaica y Uganda, así como conocidas personalidades científicas, religiosas y de
ONG contra el sida.
Ante el imparable avance de la infección y a pesar de los esfuerzos preventivos
de los últimos años, los firmantes reclaman "la modificación o recomendación de
comportamientos personales y normas sociales dirigidos a evitar o reducir las
situaciones de riesgo". Y a continuación enumeran algunos principios esenciales.
Así, reclaman que los programas preventivos deben implantarse localmente,
teniendo en cuenta el contexto cultural y social, y basados en la epidemiología
de la infección. Deben considerar las vías más frecuentes de infección,
concentradas en ciertos grupos de riesgo como las prostitutas o difundidas por
toda la población en personas que tienen múltiples contactos sexuales.
Estrategia ABC
"La estrategia ABC (abstinencia, fidelidad y preservativos, por las siglas
inglesas de abstinence, be faithful y condoms) puede desempeñar un papel
importante en la reducción de la prevalencia mundial del VIH, como ya ha
ocurrido en Uganda". Y añaden que estos mensajes deben matizarse según los
grupos de población a los que van dirigidos.
"En jóvenes, debe ser prioritario promover la abstinencia o el retraso en el
inicio sexual en aquéllos que no hayan tenido aún relaciones, haciéndose
hincapié en evitar los riesgos como la mejor forma de prevenir la infección y
otras ETS, así como los embarazos no deseados. Si ya se ha producido el debut
sexual, debe estimularse la vuelta a la abstinencia o la fidelidad mutua con una
persona sana como la mejor forma de evitar la infección. En el caso de jóvenes
sexualmente activos también debe recomendarse el uso del preservativo. Jóvenes y
adultos deben saber que el preservativo reduce el riesgo de infección de un 80 a
un 90 por ciento, cuando se usa de forma sistemática y deben ser informados del
riesgo de usarlo sólo ocasionalmente".
Asimismo, deben organizarse programas preventivos "dentro y fuera del ámbito
escolar y los padres han de asumir su responsabilidad en la transmisión de
valores y expectativas relacionados con el comportamiento sexual de sus hijos".
Con respecto a los adultos sexualmente activos, "la primera prioridad ha de ser
la promoción de la fidelidad mutua con una pareja sana. La experiencia en países
donde se ha reducido la incidencia de la infección demuestra que la reducción en
el número de parejas es fundamental para alcanzar este objetivo a gran escala.
En aquéllos que mantienen relaciones sexuales con personas que pudieran estar
infectadas debe promoverse el uso habitual y correcto del preservativo, así como
el consejo y la evaluación médica adecuados".
Finalmente, en las personas expuestas a riesgo elevado (contacto con
prostitutas, promiscuidad, relaciones anales, etc.) debe promoverse el
preservativo y evitar conductas peligrosas. Resulta importante identificar e
instruir a personas marginadas, particularmente en zonas con elevada prevalencia
de la infección, ya que constituyen el mayor reservorio de infectados.
La 'vacuna' ugandesa
En la última Conferencia Internacional del Sida, en Bangkok, se alzaron algunas
voces críticas contra el programa de mayor abstinencia y fidelidad emprendido
por el Gobierno ugandés y defendido por su presidente para otras naciones. No
era políticamente correcto hablar en estos términos. El documento que publicara
The Lancet, la ineficacia de otras medidas y los llamativos resultados de Uganda
significan un giro radical en las políticas de prevención, centradas hasta ahora
casi exclusivamente en el preservativo, en especial desde las entidades
internacionales. Uganda ha pasado de tener un 15 por ciento de infectados en
1991 a un 5 por ciento en 2002; este descenso es "único en el mundo", reconoce
el informe de Onusida. Y añade que Uganda está consiguiendo un efecto que se
podría comparar a la "existencia de una vacuna eficaz en el 80 por ciento".
Fuente: Diario Médico
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Año V, N° 101, Diciembre 2004