El dispositivo es capaz de realizar movimientos de flexión de pelvis, hombro, tobillos y codos además de leer las señales mioeléctricas del cuerpo, para funcionar bajo control del paciente.


Investigadores de la Universidad Federal de Minas Gerais han desarrollado un músculo artificial que podrá ser usado en pacientes con lesiones causadas por problemas neurológicos para recuperar el movimiento.

Los científicos del Laboratorio de Bioingeniería del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad perfeccionaron el llamado músculo de McKibben (el primero de su género en el mundo), para que el músculo artificial imite en la mayor medida posible el funcionamiento del tejido humano normal. El dispositivo es capaz de realizar movimientos de flexión de pelvis, hombro, tobillos y codos además de leer las señales mioeléctricas del cuerpo, para funcionar a voluntad del paciente.

"El músculo debe proporcionar al paciente no sólo una mejor locomoción sino también menor desgaste en sus articulaciones, que se exigen mucho en aquellos enfermos con problemas motores", dijo el ingeniero mecánico Marcos Pinotti, responsable del equipo investigador.

El dispositivo puede ser usado "por portadores de lesiones motoras causadas por problemas neurológicos", según Pinotti. Pero los pacientes tendrán que tener además su estructura ósea preservada, ya que el músculo natural no es reemplazado, sólo compensado en sus limitaciones, según el estudio.

El músculo artificial se compone de un tubo de caucho revestido e inflable, que recibe inyecciones de aire. El aire hace que el diámetro del dispositivo aumente y su extensión disminuya, produciendo un movimiento de contracción y relajación similar al natural. El paciente controla el movimiento del músculo artificial. "Desarrollamos un sistema que lee las señales mioeléctricas y hace que el músculo artificial responda a voluntad del paciente", explicó Pinotti. El músculo artificial es fijado sobre la zona a recuperar con un soporte plástico, que puede ser colocado y retirado en cualquier momento.

Fuente: Europa Press


Año V, N° 101, Diciembre 2004