El tratamiento con Reminyll (Galantamina) puede reducir el déficit cognitivo en pacientes con enfermedad de Alzheimer en un 50 por ciento, si se sigue de forma continuada durante al menos cuatro años, según un estudio presentado en el 8º Congreso de la Federación Europea de Sociedades Neurológicas que se clausuró recientemente en París.

Un total de 185 pacientes completaron un estudio abierto de 3 y 5 años de extensión, sobre un estudio original de 6 meses, durante los que recibieron 24 mg/día de galantamina. Al comparar las funciones cognitivas de los pacientes (habilidad para pensar, razonar y aprender) con el empeoramiento estimado de la enfermedad de Alzheimer en individuos sin tratar, se observó que el tratamiento con galantamina se asociaba a un significativo retraso en el deterioro cognitivo y funcional del individuo. La puntuación media obtenida en la valoración cognitiva de la escala de evaluación de la enfermedad de Alzheimer (ADAS-Cog) para pacientes tratados con galantamina se situó en 13 puntos después de cuatro años de tratamiento, en comparación con la esperada caída de 28 puntos en los pacientes sin tratar.

A la luz de estos resultados, uno de los principales investigadores de este estudio, el profesor Alistair Burns, profesor de Psiquiatría Geriátrica de la Universidad de Manchester, en Reino Unido, afirmó que “el retraso en el deterioro cognitivo asociado con largos periodos de tratamiento con galantamina resulta significativo y refuerza su beneficio en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer. De hecho, este retraso podría prolongar la independencia de las personas con esta enfermedad, beneficiando así no sólo al enfermo sino también a sus cuidadores”.

En este sentido, el profesor José Manuel Martínez Lage, del Servicio de Neurología de la Clínica Universitaria de Navarra, señaló que “los beneficios del tratamiento con galantamina se extienden también a retrasar el momento de ingreso en residencias hasta en un 22 por ciento, lo que supone, no solo un retraso considerable en la progresión de la enfermedad sino un importante ahorro económico y menos horas de trabajo para los cuidadores”.

Los expertos consideran que la eficacia clínica a largo plazo de la galantamina puede ser el resultado de su exclusivo mecanismo de acción: por una parte al igual que otros tratamientos para la enfermedad de Alzheimer, galantamina aumenta los niveles del neurotransmisor acetilcolina (un mensajero químico responsable del envío de señales entre las células nerviosas del cerebro), que es deficiente en la enfermedad de Alzheimer.

Pero, además, aporta también un efecto modulador único sobre los receptores nicotínicos del cerebro, incrementando su eficacia. Los receptores nicotínicos juegan un importante papel en la atención, la memoria y el aprendizaje. Además, nuevas evidencias señalan que la estimulación de dichos receptores puede ayudar a prevenir el desarrollo de placas neurotóxicas de beta-amiloide.


Año V, N° 99, Octubre 2004