¿Dos genes regulan el acto sexual?
La duración del acto sexual puede estar controlada por sólo dos genes? La
polémica pregunta se escurrió a partir de una investigación realizada por una
científica de la Universidad del Estado de Oregón, de los Estados Unidos, y una
estudiante. Descubrieron que dos genes que participan en el control del reloj
biológico también dejan su influencia en el comportamiento sexual de moscas de
la fruta.
Todos los organismos
vivientes, desde las bacterias a los seres humanos, tienen un ritmo (llamado
circadiano) que sincroniza las funciones con el ciclo del día y la noche. Ese
ritmo es controlado por relojes que están formados por un red de genes. Y la
investigadora Jaga Giebultowicz está tratando de entender esa red en profundidad
usando como modelo de experimentación a la mosca de la fruta, un insecto de unos
3 milímetros.
Con su estudiante Laura Beaver, Giebultowicz reporta esta semana en la revista
especializada Current Biology la evidencia de que dos genes que son componentes
clave del reloj biológico también dejan su influencia en la duración de la
copulación de los insectos machos.
Casi por azar, hallaron que las moscas macho que carecen de alguno de los dos
genes relojeros (llamados "per" y "tim") exhibían un comportamiento sexual
alterado: la duración de la copulación era más larga.
Normalmente, la copulación de las moscas de la fruta dura unos 15 minutos. En
cambio, los machos que tienen mutaciones en alguno de los dos genes usan un 30 a
un 50 por ciento más de tiempo para copular. El efecto no se registró en las
hembras mutantes.
Los dos genes son componentes conservados evolutivamente del mecanismo del reloj
circadiano molecular y están presentes en diversas especies, incluyendo a los
seres humanos.
Ambos genes juegan un rol crítico en el control del reloj de casi 24 horas.
A pesar de que esos genes participan en la sincronización del comportamiento
diario (como el sueño), según las autoras del trabajo parecen también incidir en
la duración de la copulación de la mosca de la fruta a través de un mecanismo
que es separado del reloj circadiano.
Consultado por Clarín, el investigador en neurociencias Diego Golombek, de la
Universidad Nacional de Quilmes, opinó que el estudio publicado "aporta más
información sobre la función de genes ya conocidos". Agregó: "Se trata de genes
muy antiguos que controlan cuestiones básicas, como el ritmo circadiano y hasta
el tiempo de copulación".
Sin embargo, el científico -que es compilador con Alberto Díaz del libro ADN: 50
años no es nada- aclaró que hasta ahora no se han hechos estudios en mamíferos.
Fuente: Diario Clarín (Buenos Aires)
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Año V, N° 98, Septiembre 2004