El ejercicio físico regular estimula el sistema
inmune en personas mayores
El sistema inmunológico sufre un progresivo deterioro en su funcionamiento a
medida que el organismo envejece, lo que aumenta el riesgo de sufrir
enfermedades infecciosas y puede reducir la efectividad de las vacunas. Un grupo
de investigadores de la Universidad de Colorado, en Estados Unidos, ha
demostrado que las personas mayores pueden contrarrestar este declive aumentando
su actividad física.
Según los investigadores
norteamericanos, cuyo trabajo se publica en ‘Journal of Applied Physiology’,
basta con seis horas semanales de ejercicio físico moderado para que un hombre
de más de 70 años consiga una respuesta similar a la que se produce en una
persona mucho más joven.
Para probar la hipótesis de que un estilo de vida activo en la tercera edad
consigue fortalecer el sistema inmune, los científicos de la Universidad de
Colorado diseñaron un ensayo ‘in vivo’ basándose en la proteína KLH, una
sustancia benigna que induce una respuesta de los linfocitos T. Esta proteína,
cuya administración no implica ningún riesgo en humanos, ha sido utilizada
ampliamente en experimentos con modelos animales.
En el estudio participaron 50 varones de dos grupos de edad: jóvenes, con edades
comprendidas entre los 20 y los 35 años, y mayores, entre 60 y 79 años. La mitad
de ellos eran sedentarios y la otra mitad físicamente activos. En una primera
fase de la investigación, los participantes eran inmunizados con KLH. Tres
semanas después, se sometían a un test cutáneo para ver la respuesta inmune anti-KLH.
Los resultados de la investigación confirman que se produce un declive en la
respuesta primaria a un nuevo antígeno relacionado con la edad, así como una
disminución en la reacción de los linfocitos T. Sin embargo, los mayores
físicamente más activos mostraban un respuesta mejor que los participantes
sedentarios de su misma edad. Según los autores de estudio, el envejecimiento
produce un declive en un subtipo específico de linfocitos T, los Th1. No
obstante, un estilo de vida activo en la tercera edad consigue una acción
selectiva para mantener el funcionamiento de este tipo de células.
Fuente: Diario Médico
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Año V, N° 98, Septiembre 2004