Logran inducir vasos sanguíneos funcionales de larga duración

Un equipo de investigadores del Hospital General de Massachusetts, en Boston (Estados Unidos), ha inducido con éxito el crecimiento de nuevas redes funcionales de vasos sanguíneos en ratones.


La investigación, publicada ayer en Nature, describe la forma en la que este nuevo sistema genera el crecimiento de vasos sanguíneos de larga duración, sin la necesidad de manipulación genética y, según sus autores, ayudará a solucionar uno de los principales retos de la ingeniería tisular, ya que servirá para proporcionar abastecimiento sanguíneo a los nuevos órganos. "Es posible que nos permita producir nuevas redes vasculares artificiales útiles para su empleo en humanos", indica Rakesh K. Jain, coordinador del trabajo, quien recuerda que, mientras la mayoría de los vasos sanguíneos inducidos artificialmente mueren rápidamente, "ahora se ha conseguido que duren un año, que es casi la mitad de la vida de un ratón".

Los expertos señalan que la introducción de genes para inducir el crecimiento de los vasos sanguíneos y su supervivencia puede aumentar el riesgo de cáncer. Al comienzo de sus experimentos probaron dos tipos de células humanas, las endoteliales que forman las paredes de los conductos sanguíneos, tomadas de las venas de los cordones umbilicales, y las precursoras de las células perivasculares que forman la capa exterior de apoyo de los conductos sanguíneos. Estas células se situaron en un gel de colágeno y fueron cultivadas para su crecimiento durante un día.

Resultados

Los geles fueron después implantados en ventanas craneales, que son compartimentos transparentes situados en los cerebros de los ratones. También se prepararon e implantaron geles similares que contenían sólo células endoteliales. Al cabo de unos días, ambos tipos de implantes comenzaron a formar largos tubos ramificados. Los tubos en los implantes de células endoteliales y perivasculares pronto conectaron con las propias venas de los ratones y comenzaron a transportar sangre.

Los resultados mostraron que los conductos crecieron rápidamente durante dos semanas y después llegaron a un punto de estabilidad. Sin embargo, los implantes que tan solo contenían células endoteliales mostraron poca o ninguna conexión a la vasculatura de los roedores y, al cabo de dos meses, los nuevos conductos en ese tipo de implantes desaparecieron casi completamente.

Según el profesor Jain, los implantes combinados formaron redes que crecieron y sobrevivieron y, "cuando maduraron, la sensación es que funcionaban de forma muy similar a la vasculatura del tejido normal".

Fuente: Nature 2004; 6.979 (428): 138-139