Un hígado bioartificial reduce la mortalidad en
pacientes con insuficiencia hepática aguda
Esta reducción en la mortalidad se ha cuantificado en
un cuarenta y cuatro por ciento.
En un estudio a gran escala,
desarrollado en 20 centros de Estados Unidos y Europa se ha comprobado que un
hígado bioartificial, desarrollado por investigadores de Cedars-Sinai Medical
Center (EE.UU.), reducía la mortalidad notablemente entre pacientes que padecían
insuficiencia hepática aguda, una pérdida drástica de la función hepática que
puede causar la muerte en días y hasta en horas. El nuevo estudio, el primero
que examina la eficacia de un soporte hepático artificial, se publica ahora en
la última edición de Annals of Surgery.
En la actualidad, el tratamiento estándar consiste en cuidados intensivos de
apoyo destinados a que los pacientes puedan vivir el mayor tiempo posible para
que el hígado tenga alguna oportunidad de recuperarse espontáneamente o para que
un órgano de un donante pueda estar disponible para el transplante. La
insuficiencia hepática aguda se diagnostica cuando una pérdida masiva de células
del hígado causa una disfunción hepática grave y complicaciones que podrían
amenazar la vida dentro de los seis meses posteriores al surgimiento de los
síntomas.
Cuando esta disfunción se da dentro de las primeras ocho semanas tras el brote,
el fallo hepático se considera 'fulminante'. Cuando esto ocurre en el periodo
entre ocho semanas y seis meses, se denomina 'sub-fulminante'. En cualquier
caso, pocos pacientes sobreviven al edema cerebral, a infecciones bacterianas de
gravedad, fallo multi-orgánico, anomalías de la coagulación sanguínea, problemas
respiratorios, fallo renal u otras complicaciones.
Se estima, de hecho, que hasta un 80 por ciento de los pacientes morirán a menos
que reciban un trasplante hepático. En Estados Unidos, las causas de muchos
casos de insuficiencia hepática aguda nunca se identifican, pese a que los
factores precipitantes pueden incluir el envenenamiento tóxico, las
interacciones con medicación o las sobredosis, trastornos metabólicos y algunos
tipos de hepatitis viral. En el presente estudio participaron 147 pacientes que
sufrían fallo hepático fulminante y subfulminante y 24 pacientes cuyos hígados
habían fallado después del transplante.
De un total de 171 pacientes, 85 recibieron el tratamiento con el hígado
bioartificial, mientras que otros 85 recibieron los cuidados estándar. Se
observó que la supervivencia al cabo de 30 días fue de un 71 por ciento en el
grupo que recibió el hígado bioartificial, comparado con un 62 por ciento de
aquellos que recibieron los cuidados tradicionales. El análisis de los
resultados, sólo entre los 147 pacientes que sufrían fallo hepático fulminante y
subfulminante, indicó que el hígado bioartificial había supuesto una reducción
de la mortalidad del 44 por ciento.
Fuente:
Europa Press