Las nueces mejoran la función endotelial y
disminuyen el LDL
Los efectos cardioprotectores de las nueces cada vez
cuentan con más evidencias. Un estudio del Hospital Clínico de Barcelona, que se
publica en Circulation, demuestra que la ingesta diaria de estos frutos secos
restaura la función endotelial. Este beneficio se suma al ya conocido de reducir
el colesterol LDL. Emilio Ros, director del estudio, afirma que por sus
propiedades las nueces pueden considerarse un alimento funcional natural.
La ingesta diaria de nueces
dentro de una dieta mediterránea mejora e incluso restablece la función
endotelial, según un nuevo estudio del Hospital Clínico de Barcelona que se
publica en el último número de Circulation.
Este efecto cardioprotector se suma a la ya conocida capacidad de las nueces de
reducir el colesterol LDL y se ha observado en todos los individuos estudiados
con independencia de su sexo y edad.
El estudio, cruzado y aleatorizado, ha sido realizado por la Unidad de Lípidos
del Hospital Clínico de Barcelona, con la participación de 21 hombres y mujeres
con hipercolesterolemia -un factor conocido de disfunción endotelial- y edades
comprendidas entre los 25 y los 75 años.
Los pacientes incluidos siguieron dos tipos de dieta durante un mes: una de tipo
mediterráneo que tenía por objetivo reducir el colesterol y otra dieta similar
en calorías y en contenido de grasa total que incluía entre 40 y 65 gramos de
nueces a diario. Esta cantidad equivaldría a 8-13 nueces y se introdujo en la
dieta sustituyendo alrededor del 32 por ciento de la energía procedente de las
grasas monoinsaturadas, como el aceite de oliva, la aceituna o el aguacate, de
la ingesta calórica total.
Comparada con la dieta mediterránea, la que incluía nueces incrementó la
vasodilatación dependiente del endotelio un 64 por ciento y redujo los niveles
de las moléculas de adhesión a células vasculares entre un uno y un 20 por
ciento. Y, al igual que en otros estudios previos, redujo el colesterol total y
el LDL. Además, en estudios epidemiológicos se ha observado que estos frutos
secos reducen hasta un 50 por ciento el riesgo de eventos cardiovasculares
fatales, por lo que ya se consideran alimentos funcionales naturales,
equivalentes a medicamentos. Son los llamados nutracéuticos.
Los efectos cardioprotectores se habían descrito en bebidas como el vino o el té
verde, pero las nueces son "el primer alimento natural no manipulado que mejora
la elasticidad endotelial", según Emilio Ros, director del estudio y jefe de la
Unidad de Lípidos del Clínico, dentro del Instituto de Investigaciones
Biomédicas August Pi i Sunyer.
"Es como si tuviéramos una cañería rígida -de plomo-, por la que pasa un flujo
constante. En este estudio, con la dieta con nueces, hemos restituido la
elasticidad de la arteria, permitiendo un incremento del flujo sanguíneo en
respuesta a un aumento de la demanda".
Perfil nutritivo
El efecto se ha observado mediante ecografía con transductor, midiendo la
situación basal de la arteria braquial, produciendo una oclusión de esa arteria
con un manguito y observando el efecto post-isquemia. En los pacientes que
siguieron la dieta mediterránea control no hubo dilatación, mientras que sí se
observó en los que tomaron la dieta con nueces.
Rosa Gilabert ha señalado que esta prueba fisiológica no es complicada, pero por
ahora no es posible aplicarla a muestras amplias.
Ros ha dicho que la capacidad de las nueces de mejorar la elasticidad vascular
se debe a su perfil nutricional, rico en componentes saludables, como el ácido
alfa-linoleico, del que carecen el resto de frutos secos, así como el ácido
graso omega-3, que podría ofrecer propiedades anti-aterogénicas adicionales.
Otros componentes son el aminoácido L-arginina que fabrica óxido nítrico que, a
su vez, dilata las arterias, y el gama-tocoferol, un tipo de vitamina E con
efectos vasculares protectores.
Pero, pese a los beneficios que aporta, también hay inconvenientes para su
consumo, como la alergia que puede desencadenar y que impediría a algunas
personas seguir una dieta cardiosaludable que incluya este fruto seco, o la
sensación de saciedad que produce su ingesta. Para combatirla, la dietista Ana
Pérez-Heras aconseja tomarlas repartidas durante el día y crudas, para no
alterar su composición al cocinarlas.
Fuente:
Circulation. 2004; Doi: 10.1161/01