Células madre de la médula ósea pueden estar en el origen de la fibrosis pulmonar

El origen de los fibroblastos en la fibrosis pulmonar se asume que es intrapulmonar, pero aún no se ha explicado su origen extrapulmonar, más concretamente su derivación a partir de las células madre de la médula ósea.


Para verificar esta hipótesis, el grupo de Sem Phan, del Departamento de Patología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan, en Ann Arbor, Michigan, ha llevado a cabo un estudio para el que ha seleccionado ratones adultos sometidos a injerto de médula ósea marcada con proteína verde fluorescente.

A estos animales quiméricos se les indujo fibrosis pulmonar mediante bleomicina endotraqueal, que provocó un fuerte aumento de células marcadas con la proteína fluorescente activas en las lesiones fibróticas, mientras que sólo se encontró una pequeña cantidad de células marcadas en los pulmones de los animales controles, según explican en su trabajo, publicado ayer en Journal of Clinical Investigación.

Los análisis por citometría de flujo de las células pulmonares confirmaron un aumento de las células marcadas con la proteína fluorescente en los animales en los que se indujo fibrosis mediante bleomicina, y también mostraron un incremento de las células que expresaban el colágeno tipo I.

Los fibroblastos de pulmón positivos para la proteína marcadora aislados de los ratones quiméricos expresaban colágeno y transcriptasa reversa telomerasa pero no a-actina de músculo liso.

Expresión
El tratamiento de los aislados de fibroblastos que expresaban la proteína marcadora con el TGF-b (proteína supresora de tumores) fracasó a la hora de inducir la diferenciación de miofibroblastos. Los fibroblastos pulmonares cultivados que expresaban los receptores de quimiocina CXCR4 y CCR7 y respondían quimiotácticamente a sus ligandos, a células estromales derivadas del factor 1-a y a quimiocina linfoide secundaria, respectivamente.

De esta forma, los fibroblastos pulmonares productores de colágeno en la fibrosis pulmonar también pueden derivarse de células madre de la médula ósea.

Estos estudios son particularmente importantes para profundizar en el conocimiento de la fisiopatología de la fibrosis pulmonar idiopática, para la que todavía no existe una terapia eficiente, según recuerdan los autores de la investigación. Las lesiones características consisten en focos fibroblásticos que aparecen representando áreas focales de fibrogénesis activa que revelan una acusada replicación de fibroblastos y significativas deposiciones de la matriz extracelular.

Las alteraciones anteriores pueden ser sugerentes de obliteración del espacio aéreo distal. Los fibroblastos representan la principal fuente del colágeno intersticial, pero estas células se caracterizan por su heterogeneidad con respecto al número de fenotipos que presentan.

Hasta que se confirme el origen intrapulmonar de los fibroblastos, existen otras evidencias recientes sobre la circulación de los fibrocitos a través de la sangre, que poseen propiedades similares a los fibroblastos y pueden tener un papel quimiotáctico para dirigirse a las zonas de daño tisular.

Ayuda clínica
A pesar de que el papel patogénico de los fibroblastos en la fibrosis pulmonar no está bien definido aún, el trabajo de Sem Phan muestra el posible origen y las posibilidades de los fibroblastos, que deben ser reevaluados. No obstante, Sara Dunsmore, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en Boston, apunta, en un comentario que acompaña el artículo, que las implicaciones clínicas de estos hallazgos pueden ser significativas, ya que "ahora podemos considerar la terapia con células madre de médula ósea para corregir alteraciones estructurales del pulmón.

Si trasladamos el conocimiento que tenemos de la patogenia de la fibrosis pulmonar a la práctica clínica, dispondremos de un acercamiento más real a nuestro objetivo, que es mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes y, tal vez, curar la enfermedad. En definitiva, todo permitirá a los pacientes respirar fácilmente".

Fuente: Lancet 2004;363:185-191