Dormir estimula el pensamiento creativo y mejora la comprensión de los conocimientos

Buenas noticias para los que se les pegan las sábanas. Un estudio que se publica en Nature indica que dormir puede estimular el pensamiento creativo.


De hecho, la mayor parte de los conocimientos científicos y de la creatividad artística tienen lugar durante el sueño y es en la fase REM (rapid eye movements) donde se produce una mayor actividad mental. Así, el Nobel de Medicina de 1936, Otto Loewi, dijo que se despertó con la idea fundamental de su descubrimiento sobre la neurotransmisión química, y Dmitri Mendeleev, que compuso la tabla periódica de los elementos, confesó que entendió los signos y descifró el rompecabezas de los elementos químicos tras un gran periodo de sueño.

Parece que estos dos genios no estaban mal encaminados. Los estudios en animales y humanos proporcionaron datos de que las representaciones neuronales de las tareas de estimulación y las respuestas adquiridas durante el estado de vigilia se convierten en más reactivas mientras se está durmiendo.

Hasta ahora, la función del sueño en la creatividad era una incógnita, pero el equipo de Jan Born, del Departamento de Neuroendocrinología de la Universidad de Lübeck, en Alemania, ofrece las razones que fundamentan la necesidad de respetar los periodos de descanso y muestra que el sueño facilita el proceso de aprendizaje.

Pruebas
Para llegar a esta conclusión, los investigadores alemanes hicieron que los sujetos seleccionados para el estudio llevaran a cabo una serie de tareas que requerían una secuencia de estímulo-respuesta de aprendizaje. Además, observaron que aumentaba su conocimiento elevando la velocidad de las respuestas a través de una serie de bloques de ejercicio.

Sin embargo, también podían mejorar en el aprendizaje recorriendo todas las secuencias. El aprendizaje inicial se estableció con la representación de una tarea que se llevaba a cabo después de ocho horas de sueño nocturno, tras un periodo de vigilia nocturno o después de la vigilia diurna. Tras un periodo de descanso, la mayor parte de los sujetos almacenó más conocimientos después del descanso nocturno.

El equipo de Born lo ha dejado claro: el sueño no activa el aprendizaje en ausencia de una experiencia inicial. Y concluyen que el sueño, por la reestructuración de las nuevas representaciones de la memoria, facilita la extracción del conocimiento explícito y del aprendizaje.

En un artículo adicional, que también se publica hoy en Nature, Pierre Maquet, de la Universidad belga de Lieja, comenta que el estudio de Born ofrece herramientas claves para explorar todas estas cuestiones de forma experimental. El trabajo constituye el primer paso para la investigación del conocimiento, un fenómeno impredecible y evasivo. Además, facilita datos de interés para los estudios sobre el sueño, la cognición y la plasticidad cerebral.

Fuente: Nature 2004; 427: 352-355/304-305