Regeneran con éxito las células cardíacas en 16 cardiópatas

Un equipo del Instituto de Cardiología de Arizona, en Estados Unidos, ha logrado injertar con éxito mioblastos en 16 pacientes con infarto o insuficiencia cardiaca a fin de regenerar su corazón. Los resultados demuestran que este procedimiento, ya aplicado en España, puede convertirse en una opción terapéutica para estos enfermos.


Los investigadores del Instituto Cardiológico de Arizona, en Phoenix, Estados Unidos, consiguieron trasplantar con seguridad en 16 pacientes células del músculo esquelético en sus corazones dañados. Los datos, presentados por Nabil Dib durante la Sesiones Científicas 2002 de la Asociación Americana del Corazón, que se celebran en Chicago, demuestran que es posible regenerar las células cardiacas muertas o el tejido en el área en donde se ha producido un infarto sin que se incremente el riesgo de muerte. "Nuestros resultados nos permitirían verificar si es posible mejorar la contractilidad del corazón".

La investigación se ha desarrollado sobre un grupo de pacientes que habían experimentado un infarto o padecían una insuficiencia cardiaca y en los que su corazón evidenciaba una fracción de eyección del ventrículo izquierdo menor al 30 por ciento. Esta cifra en un corazón sano debe superar el 55 por ciento.

Expansión celular
Los expertos realizaron un by-pass arterial coronario a once pacientes y otros cinco precisaron un dispositivo de asistencia ventricular implantable, que facilita que el corazón sea viable para un trasplante.

Los mioblastos de los pacientes se extrajeron del músculo del muslo y se cultivaron grandes cantidades en el laboratorio durante tres o cuatro semanas mediante un proceso de expansión celular controlado.

Durante la cirugía se administraron de una a treinta inyecciones en el corazón dañado -cada una contenía 10 millones de células-. Las dosis variaban entre 10 y 30 millones de células. "Hemos visto que los mioblastos trasplantados sobrevivían y prosperaban en los enfermos. Las áreas dañadas por el infarto y la enfermedad cardiovascular mostraban evidencias de reparación y viabilidad", ha asegurado Naby.

Aunque no se presentaron efectos secundarios asociados al trasplante durante los nueve meses de seguimiento de los pacientes, se produjo un fallecimiento en el grupo que recibió un dispositivo de asistencia ventricular implantable y uno de los que fue sometido a un by-pass arterial coronario sufrió una taquicardia ventricular no sostenida. A pesar de que el ensayo no se planteó para valorar el efecto del injerto en la función cardiaca, Nabil Dib considera los resultados como muy prometedores para el futuro.


Fuente: Diario Médico