La prevalencia de la lumbalgia a los 15 años ya es
similar a la de los adultos
Los adolescentes de 15 años tienen una prevalencia de dolor de espalda similar
casi a la de los adultos -el 50,9 por ciento de los chicos y el 69,1 por ciento
de las chicas lo ha sufrido en algún momento de su vida-, de acuerdo con un
estudio epidemiológico que ha analizado a más de 7.048 chavales mallorquines
(3.344 chicos y 3.704 niñas), junto con 4.476 padres y 4.833 madres, y que se
publica en el último número de la revista Pain.
El trabajo, que ha sido realizado por la Fundación Kovacs, en colaboración con
las Consejerías de Educación y Cultura y de Sanidad y de Consumo del Gobierno
Balear, el Colegio de Médicos de Baleares, las Asociaciones de Padres de Alumnos
y la compañía Endesa, demuestra que el hecho de padecer molestias en la cama es
el factor de riesgo de mayor influencia, al aumentar un 1.400 por ciento el
riesgo de padecer dolor de espalda, lo que supone cuatro veces más que el
diagnóstico de escoliosis y 30 veces más que el de heterometría.
Asimismo, el análisis indica que entre los escolares la práctica de cualquier
tipo de deporte a nivel competitivo aumenta en un 23 por ciento el riesgo de
haber padecido dolor de espalda, el diagnóstico de heterometría en un 26 por
ciento y el de escoliosis en casi un 290 por ciento.
Factores relevantes
Aunque la investigación descarta que exista una influencia entre el dolor de los
padres y el de sus hijos, sí confirma la influencia genética en la escoliosis,
puesto que su diagnóstico es más frecuente entre los adolescentes cuyo padre o
madre biológica la presentan (y el riesgo no se incrementa más si ambos la
presentan), mientras que esa asociación no se da en el caso de los padres no
biológicos. También descarta la eventual influencia de otros factores sugeridos
previamente, como las horas de ocio que se pasan sentados, el peso y la talla,
la manera de transportar libros, fumar o beber alcohol.
Lo relevante del estudio, según sus autores, es que permitirá diseñar campañas
de prevención orientadas a los factores que realmente aumentan el riesgo de
dolencias de la espalda.
Fuente: Pain 2003; 103: 259-268