El 'stent' que libera sirolimus reduce la tasa de
reestenosis
En comparación con un stent coronario estándar, el que libera sirolimus muestra
unos efectos prometedores para la prevención de la proliferación de neoíntima,
de la reestenosis y de los acontecimientos clínicos asociados, según un estudio
que se publica hoy en "The New England Journal of Medicine".
La principal limitación de la revascularización coronaria percutánea estriba en
la necesidad de efectuar tratamientos repetidos sobre la reestenosis de los
vasos tratados. Dado que el sirolimus inhibe la proliferación de linfocitos y de
las células musculares lisas, el equipo de Marie-Claude Morice, del Instituto
Cardiovascular de París, ha comparado un stent liberador de sirolimus con uno
estándar no recubierto en pacientes con angina de pecho (Estudio Ravel).
Para ello ha llevado a cabo un ensayo clínico doble ciego y aleatorio que ha
comparado los dos tipos de stent en la revascularización de lesiones primarias
únicas localizadas en arterias coronarias nativas. En el ensayo clínico se
incluyeron 238 pacientes de 19 centros. La variable principal de eficacia del
estudio fue la pérdida luminal tardía intra-stent (diferencia entre el diámetro
mínimo de la luz inmediatamente después del procedimiento y el diámetro
observado al cabo de 6 meses). Entre las variables secundarias se incluyeron el
porcentaje de estenosis del diámetro luminal intra-stent y la incidencia de
reestenosis. También se analizó una variable clínica combinada consistente en
muerte, infarto de miocardio y revascularización percutánea o quirúrgica al cabo
de uno, seis y doce meses.
Menor proliferación
Al cabo de seis meses el grado de la proliferación de la neoíntima, determinado
a partir de la medida de la pérdida tardía, fue significativamente inferior en
el grupo en que se aplicó el stent con sirolimus que en el estándar. Ninguno de
los pacientes del grupo del stent con sirolimus presentó una reestenosis del 50
por ciento o más del diámetro luminal en comparación con un 26,6 por ciento de
los pacientes del grupo del stent estándar. No se produjeron episodios de
tombrosis intra-stent.
Durante un periodo de seguimiento de hasta un año, la incidencia global de
acontecimientos cardiacos importantes fue del 5,8 por ciento en el grupo en el
que se aplicó el stent con sirolimus y del 28,8 por ciento en el estándar.
Según los autores, la diferencia se debió exclusivamente a una mayor incidencia
de revascularizaciones del vaso diana en el grupo en el que se aplicó el stent
estándar. El trabajo demuestra que los pacientes con angina que reciben un stent
con sirolimus no presentan evidencia angiográfica de reestenosis a los seis
meses ni episodios de trombosis.
Fuente: N Engl J Med 2002; 346: 1.773-1.780