La flebitis superficial debe tratarse

Un 4.5% de los pacientes con tromboflebitis superficial desarrollan una trombosis venosa profunda (TVP) durante los 3 meses siguientes si no reciben tratamiento, por lo cual el proceso no debe considerarse como benigno y es aconsejable el tratamiento activo. Si es preferible la heparina de bajo peso a dosis profilácticas, la anticoagulación o el tratamiento antiinflamatorio, son respuestas que aún no se han respondido adecuadamente. 

La flebitis superficial tiende a considerarse como un proceso benigno, sin embargo algunos estudios han demostrado su asociación con la TVP y la prosiblidad de complicarse con un tromboembolismo pulmonar. Algunos autores proponen la realización sistemática de una ecografía en los pacientes en los que se sospeche flebitis superficial para valorar la existencia de una TVP subyacente. En cuanto al tratamiento también se han propuesto diferentes estrategias desde no hacer nada hasta la anticoagulación, pasando por los antiinflamatorios, la intervención quirúrgica en casos seleccionados o las medias de compresión fuerte. 

Un grupo de investigadores franceses, patrocinados por la casa Aventis, decidieron valorar la mejor estrategia en el tratamiento de los pacientes con flebitis superficial. Los resultados del estudio se publican en el último número de la revista Archives of Internal Medicine. Para ello incluyeron en un estudio 427 pacientes con flebitis superficial en los que se hubiera descartado una TVP mediante ecografía, y que fueron aleatorizados para recibir tratamietno con placebo, 40 mg de enoxaparina, enoxaparina a dosis de 1.5 mg/kg de peso o antiinflamatorios durante 8-12 días. La incidencia global de TVP fue de 3.6%, 0.9%, 1% y 2.1% en cada uno de los tres grupos respectivamente (p=0.39). 

Cuando se consideró de forma global la aparición de TVP o la progresión de la flebitis inicial, los pacientes que recibieron placebo tenían más riesgo de mala evolución que los pacientes que habían recibido tratamiento activo (30.6% versus 8.3%, 6.9% 14.9% para enoxaparina profiláctica, anticoagulación y antiinflamatorios), siendo estas diferencias estadísticamente significativas. Estos datos sugieren que el tratamiento activo es beneficioso. La estrategia más adecuada debe ser investigada para determinar el tratamiento más eficaz con menor número de efectos adversos. 

Por otro lado, en el mismo número de la revista un grupo de investigadores americanos comparan las estrategias diagnósticas de la enfermedad tromboembólica para hombres y mujeres, sin que se demuestre que exista un sesgo o una diferente estrategia a la hora de estudiar a unos y otros. El uso de ecografías, gammagrafías de ventilación perfusión o venografías fue similar en ambos casos.

Por último en el mismo número de la revista se publica un estudio sobre la mortalidad relacionada con el embolismo pulmonar. Los autores comprueban que la mortalidad por esta enfermedad ha disminuido en un 30% desde 1979 hasta 1998, siendo la reducción similar en todos los grupos raciales y en los hombres y mujeres. Sin embargo, dado que las mujeres partían con una tasa de mortalidad superior, sigue habiendo diferencias en función del género, con un mayor riesgo de muerte para ellas. Es probable que la estrategia más importante para reducir la mortalidad sea la prevención de esta patología, así como el tratamiento y la identificación de los factores de riesgo.

Fuente: Arch Intern Med 2003; 163: 1657-66; 1718-26; 1711-17