Efecto de los AINE's sobre el riesgo de enfermedad de Alzheimer: un nuevo meta-análisis
En un meta-análisis publicado en el último número de la revista 'British Medical Journal' se concluye que los pacientes que toman antiinflamatorios no esteroideos (AINES) tiene menor riesgo de desarrollar demencia que los pacientes que no los consumen.
Existe además una relación entre el tiempo de uso y la reducción del riesgo,de forma que aquellos que han consumido más de 2 años tienen un 73% menos de riesgo que los que no consumen.
Estudios observacionales han demostrado que los AINES pueden proeteger de la enfermedad de Alzheimer posiblemente por sus efectos antifinlamatorios. Para evaluar el grado de evidencia que existe al respecto un grupo de epidemiologos canadienses ha realizado un meta-análisis con los datos disponibles en los estudios realizados hasta el momento. Se incluyeron en el análisis 9 trabajos, 6 de ellos eran estudios de cohortes con 13.211 participantes y 3 estudios de casos y controles (1.443 participantes).
El riesgo relativo de demencia tipo Alzheimer entre los individuos que consumen AINES es 0.72 (IC 95% 0.56-0.94); (0.84 en los estudios de cohortes y 0.62 en los estudios de casos y controles). En cuanto al tiempo de uso de los fármacos, aquellos individuos que habían consumido AINES más de dos años presentaban un riesgo de 0.27 (IC 95% 0.13-0.28), mientras que los que habían tomado menos de 2 años tenían un riesgo de 0.83 (IC95% 0.65-1.06) y los que lo habían tomado menos de un mes 0.95 (IC95% 0.70-1.29). En los estudios también se demuestra un efecto protector de la aspirina, aunque no llega a alcanzar la significación estadística (RR 0.87 IC 95% 0.7-1.07).
Los autores concluyen que existen datos suficientes como para afrimar que los AINES son útiles en la reducción del riesgo de enfermedad de Alzheimer. La magnitud de este beneficio es consistente con la observada en algunos estudios de largo seguimiento. Además se demuestra una relación entre el tiempo de uso y la reducción del riesgo. Sin embargo los datos existentes hasta ahora no permiten definir cuál es la dosis más adecuada, el tiempo de inicio de los fármacos o el tipo de fármaco que ofrece un mayor beneficio.
Fuente:
BMJ 2003; 327: 128-31
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