Sólo un 12 por ciento de los hipertensos de alto riesgo tienen controlada su presión arterial
Diferentes estudios han mostrado un aumento en los últimos años en el grado de control de la población hipertensa en España, sin embargo, sólo el 20 por ciento de los pacientes hipertensos tratados controlan sus niveles de presión arterial. Esta cifra desciende incluso al 12 por ciento en los pacientes de alto riesgo, según informó
el Club del Hipertenso.
Los expertos de esta asociación apuntan como principal causa del bajo control el incumplimiento del tratamiento, tanto farmacológico como de las medidas higiénico-dietéticas, por parte del paciente.
Diversos estudios, apunta, han identificado las principales causas de la falta de cumplimiento del tratamiento entre las que destacan el olvido, la ausencia de síntomas, el periodo vacacional, el sentirse bien, la pereza en obtener el fármaco, la falta de amenaza de la enfermedad y el rechazo a la toma de medicamentos.
Junto con el incumplimiento, también influye en esa falta de control la toma de menos medicamentos de los que el paciente necesita. "En ocasiones, es el propio paciente el que no quiere tomar más de una pastilla, y otras veces, el médico no fuerza la medicación que permitiría controlar las cifras de presión arterial".
Finalmente, los expertos apuntan la coincidencia de varios factores de riesgo cardiovascular en el paciente hipertenso como otra de las dificultades añadidas para el control de la presión arterial. Según sus datos, el 60 por ciento de los hipertensos tienen sobrepeso y, de este grupo, el 40 por ciento presenta cifras elevadas colesterol.
LA HIPERTENSIÓN
La hipertensión arterial afecta al 30 por ciento de la población española y representa uno de los principales factores de riesgo de patología cardiovascular, primera causa de mortalidad en nuestro país (un 40 por ciento de las muertes son por testa causa). Diferentes estudios han demostrado el impacto beneficioso del control adecuado de la presión arterial en la morbilidad y mortalidad cardiovascular.
En concreto, subrayan que se puede disminuir entre un 20 y un 30 por ciento la mortalidad cardiovascular y prevenir el daño a los principales órganos diana de la hipertensión: cerebro, corazón y riñón.
Fuente: Europa Press