Los diuréticos a dosis bajas son la primera elección en hipertensión
Las dosis bajas de diuréticos son el tratamiento de primera elección en la hipertensión no complicada que necesita fármacos para su control, según se demuestra en ensayos clínicos bien diseñados, en meta-análisis convencionales y en meta-análisis de redes, un nuevo método que combina la evidencia directa e indirecta para definir el mejor riesgo o beneficio. Este trabajo ha sido publicado en el último número de 'JAMA'.
El objetivo de este meta-análisis de redes es valorar qué fármaco debe ser utilizado como tratamiento de primera elección en la hipertensión arterial. Para su realización se revisaron todos las búsquedas en MEDLINE, meta-análisis y artículos de revisión publicados sobre el tratamiento de la hipertensión desde 1995 hasta diciembre del 2002. Se identificaron los artículos que valoraban eventos vasculares mayores como complicación de la hipertensión y en los que se compararan fármacos antihipertensivos con placebo o entre sí.
Los meta-análisis de redes se usan para calcular el efecto directo obtenido en los estudios en los que se comparan dos fármacos y el efecto indirecto que se calcula con datos de dos ensayos clínicos distintos que tienen un fármaco en común. De este modo se unen los resultados de los trabajos que comparan fármacos con placebo con los que comparan dos fármacos entre sí.
Se incluyeron en el estudio 42 ensayos clínicos con 192.478 pacientes aleatorizados en 7 estrategias de tratamiento, incluyendo el placebo. Las dosis bajas de diuréticos fueron superiores al placebo a la hora de reducir la enfermedad vascular coronaria, la insuficiencia cardiaca, el ictus, las enfermedades cardiovasculares, la mortalidad cardiovascular y la mortalidad total. Ninguno de los otros fármacos (betabloqueantes, inhibidores de la ECA, antagonistas del calcio, alfabloqueantes e inhibidores de la angiotensina) fueron superiores a los diuréticos a la hora de prevenir estos sucesos.
Comparados con los beta-bloqueantes, los otros fármacos considerados de primera elección, las dosis bajas de diuréticos reducían en un 11% el riesgo de eventos cardiovasculares. En comparación con los alfabloqueantes los diuréticos reducen en un 50% el riesgo de insuficiencia cardiaca y en un 16% el riesgo de sucesos cardiovasculares. El control de la tensión fue similar en todos los grupos de tratamiento activo.
En conclusión, las dosis bajas de diuréticos deben considerarse como tratamiento de primera elección de la hipertensión arterial, por ser los fármacos más eficaces. No es necesario hacer un estudio de coste-eficacia, puesto que también son los fármacos más baratos. En cuanto a qué fármacos son los indicados en segunda línea deberían diseñarse ensayos que evaularan cuál es el fármaco más útil cuando el diurético ha fracasado.
Fuente: JAMA 2003; 289: 2534-44