El consumo moderado de alcohol protege contra la enfermedad cerebrovascular

Los pacientes con un ictus que ingieren más de una bebida alcohólica al día y los que beben de 1 a 6 a la semana tienen menos riesgo de fallecer por causa cardiovascular que los que no beben nada o beben sólo una vez a la semana. Existe aparentemente un efecto protector del consumo moderado de alcohol en estos pacientes.

El consumo de alcohol parece modificar el riesgo de ictus hemorrágico o isquémico. Muchos estudios han demostrado una relación en forma de ‘J’ entre el consumo de alcohol y el riesgo de enfermedad cardiovascular, de forma que los pacientes con poco y con mucho consumo tienen más riesgo que los pacientes con consumo moderado. Sin embargo no existen datos en cuanto a la prevención secundaria y la Asociación Americana del Corazón no hace recomendaciones específicas en cuanto al consumo de alcohol tras un ictus. 

Para aclarar la relación entre estos dos aspectos se publica en el último número de la revista Archives of Internal Medicine

un trabajo realizado con los datos del Estudio de Prevención de Salud en Médicos en el que se evalúa la relación entre el consumo del alcohol y la mortalidad en pacientes que han tenido un ictus. Este estudio, que inicialmente incluyó 112.528 datos de pacientes, tenía como objetivo determinar la capacidad de prevención primaria de cardiopatía isquémica con el uso de aspirina o beta-carotenos. De estos pacientes, 1.320 que tenían una historia de ictus fueron incluidos en este subanálisis. 

De los 1320 pacientes con ictus y en un seguimiento de 4 años y medio, 369 fallecieron, 237 (72.4%) por alguna patología cardiovascular (infarto de miocardio, ictus, cardiopatía isquémica, otras enfermedades cardiovasculares). El riesgo de fallecer por cualquier causa es un 33% menor (RR 0.67 IC 95% 0.51-0.88) en los pacientes que consumían 1-6 bebidas a la semana comparados con los que no bebían nada, y un 27% menor (RR 0.73 IC95% 0.56-0.94) en los pacientes que bebían más de 6 bebidas a la semana. El riesgo de fallecer por causa cadiovascular se redujo en un 43% y un 36% en función del consumo de alcohol (1-6 bebidas a la semana o más de 6 respectivamente). 

Cuando el análisis se hizo controlando por posibles confusores como son la edad, el índice de masa corporal, la historia de diabetes mellitus, hipertensión, tabaquismo, angina de pecho, infarto de miocardio previo, cáncer, uso de vitaminas, ejercicio, hepatopatía o tratamiento de hipercolesterolemia, el resultado siguió siendo el mismo. 

Los autores concluyen en que el consumo moderado de alcohol parece tener un efecto beneficioso en la prevención secundaria de mortalidad cardiovascular en pacientes con un ictus. Su efecto beneficioso sobre los lípidos, la reducción de la agregación plaquetaria, o su efecto sobre la producción de óxido nítrico, pueden ser algunos de los mecanismo por los cuales el alcohol reduce la mortalidad cardiovascular. Por lo tanto, se deben evitar los consumos excesivos de alcohol, con un efecto perjudicial sobre la salud de los pacientes, mientras el consumo moderado podría ser beneficioso. 

Fuente: Arch Intern Med 2003; 163: 1189-93