La estadificación tumoral, base del éxito terapéutico
La aplicación de una sustancia farmacológica específica sobre un tumor concreto es un logro que sólo puede conseguirse mediante la correcta estadificación de cada uno de los tumores humanos. El análisis del desarrollo y comportamiento molecular es el único que puede dar lugar a tratamientos totalmente efectivos.La estadificación molecular de los tumores humanos es uno de los objetivos prioritarios de los profesionales que trabajan en la investigación oncológica.
La razón se sustenta en el hecho de que ya no se puede hablar de tumores de forma genérica. Cada uno tiene su nombre y sus apellidos. "Estratificar los tumores es uno de los principales avances que se están consiguiendo. La biología molecular es el punto de partida de esta estadificación y la proteómica es la base, ya que se encarga del estudio e identificación de las proteínas implicadas y alteradas en cada uno de los tumores humanos.
Además, de la adecuada clasificación dependerá el éxito terapéutico", ha indicado a DM Mariano Barbacid, director del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en Madrid, que ha presidido el III Simposio Científico de la Fundación Lilly, celebrado en Madrid, dedicado al cáncer y a las dianas moleculares para nuevos tratamientos.
El científico ha matizado que conseguir nuevas dianas moleculares que sean candidatas a tratamientos específicos es una labor compleja. El principal obstáculo es que en estos momentos se conoce que en cáncer existen 255 genes mutados, lo que implica la existencia de 255 dianas contra las que actuar. Se calcula que aproximadamente 150 genes están en leucemias y linfomas, pero estas enfermedades sólo representan un 5 por ciento del total de procesos neoplásicos.
En general, el cáncer es una enfermedad en la que podrían darse más de 3.000 mutaciones genéticas. "La estadificación es la clave para poder aplicar una nueva arma terapéutica sobre un proceso cancerígeno concreto", ha insistido Barbacid.
Análisis concreto
Como ejemplo ha citado al fármaco Glivec, de la compañía Novartis, específico para leucemias mielogénicas crónicas, que se ha mostrado efectivo en cerca de un 90 por ciento de pacientes. "En este caso, el agente farmacológico actúa sobre este tipo concreto de leucemia, según su actividad molecular.
Existen otras sustancias, los receptores de factor de crecimiento epitelial, basados en la actividad de la tirosin cinasa, que parecen ser útiles en un 5 por ciento de pacientes. Este porcentaje podría parecer un fracaso, pero lo decisivo es descifrar e identificar las características de los respondedores. Se aplicaría así a un grupo de pacientes específico y sería un éxito terapéutico. Es el concepto de aplicar inhibidores selectivos sobre tumores muy bien clasificados".
Funciones celulares
La proteómica, disciplina que se centra en el estudio e identificación de las funciones de los genes alterados en cáncer a través de sus proteínas, parece ser una de las piedras angulares del futuro desarrollo de nuevos agentes anticancerígenos.
No obstante, y según Julio Celis, director de Investigación del Centro Danés del Genoma Humano, en Copenhage, Dinamarca, ha reconocido que el obstáculo más relevante de trabajar con proteínas es que cada una de ellas es diferente y su estudio y aislamiento es más dificultoso que cuando se trabaja con un gen.
Si el número de genes es de 30.000, el posible de proteínas es superior a 300.000. A ello se unen problemas de interpretación, financiación y de compromiso a largo plazo".
El experto, que ha participado en el encuentro de investigación dedicado a cáncer
explicó que la aportación más directa e inmediata de la proteómica en el ámbito de la oncología será "el diagnóstico precoz mediante el uso de marcadores en fluidos corporales que permitan establecer fenotipos tumorales con valor pronóstico".
Salto definitivo
José Antonio Rodríguez Fuentes, presidente de la Fundación Lilly, ha redundado en la idea de que como molecularmente los tumores son diferentes, "en el futuro no se podrá pensar ni aplicar citotóxicos generales. Sustancialmente los tumores son distintos unos de otros a pesar de que se generen en un mismo órgano.
En estos momentos se ha llegado a una encrucijada en el tratamiento del cáncer, ya que la quimioterapia citotóxica no parece que vaya a prestar un enriquecimiento del arsenal terapéutico en el futuro próximo. Los intereses se están volviendo hacia la búsqueda de una nueva generación de fármacos diseñados para impactar directamente en los genes implicados en el cáncer".
No obstante, y a pesar de que los conocimientos básicos se suceden rápidamente, el ritmo de aplicación es más lento en la oncología clínica. "En los próximos años hay que intentar superar el escalón del modelo animal al humano".
Fuente: Diario Médico