Casi la totalidad de diabéticos sometidos a trasplante de islotes pancreáticos se independizan de la insulina
Un especialista español que trabaja en Estados Unidos explicó en Madrid que esta técnica consigue "resultados fabulosos", aunque no se conocen sus posibles complicaciones a largo plazo.
Prácticamente el cien por cien de los pacientes diabéticos que reciben un trasplante de islotes pancreáticos consiguen independizarse de la insulina, según demuestran las experiencias llevadas a cabo en el Instituto de Investigación sobre Diabetes de Miami (Estados Unidos) desde el año 2000. Pese a estos resultados, expertos internacionales reunidos en Madrid advirtieron que sigue siendo necesario el uso de inmunosupresores y fueron cautos al destacar que, por el momento, se desconoce si existen "complicaciones o malignidades" asociadas a este procedimiento a largo plazo.
Los expertos, que participaron en una jornada científica celebrada en la Fundación Ramón Areces, destacaron en general los beneficios del trasplante de islotes pancreáticos como alternativa a la administración de insulina en los enfermos diabéticos y las posibilidades que ofrecen las actuales investigaciones con células madre con vistas a la curación de esta enfermedad.
La técnica, que consiste en trasplantar islotes productores de insulina a pacientes cuyo páncreas ha destruido completamente las células productoras de esta hormona, y evitar así complicaciones que conlleva la administración directa de insulina, ha obtenido "resultados fabulosos y únicos" en los enfermos a quienes se ha practicado en el Instituto de Investigación sobre Diabetes de Miami (Estados Unidos), aseguró el Dr. Rodolfo Alejandro, que trabaja en dicho centro.
Según explicó, desde que en el año 2000 se empezaron a realizar estas intervenciones en el instituto estadounidense, "prácticamente el cien por cien de todos los pacientes trasplantados han logrado independizarse de la insulina", y según su experiencia, el porcentaje debería mantenerse en todos los enfermos y a largo plazo "si se trasplantan los suficientes islotes".
No obstante, es necesario "prevenir el rechazo del tejido y la recurrencia de la enfermedad, para lo que se necesitan fármacos inmunosupresores", añadió, señalando que, de lograrse estos objetivos, "los islotes tienen que durar y funcionar los mismos años que el paciente viva". Asimismo, por el momento se desconocen "complicaciones o malignidades" a largo plazo relacionadas con este tipo de intervenciones.
Esta técnica, que se aplica a diabéticos con mucho riesgo, que pasan de hipo a hiperglucemias en pocas horas, corriendo con ello a menudo altos riesgos vitales, se realiza actualmente en Europa en centros de Alemania, Suiza e Italia. Además de la necesidad de donantes de páncreas para conseguir estos islotes, en el caso de España la ausencia de esta técnica se debe principalmente a un "problema presupuestario", señaló el Dr. Alejandro.
"Desde el punto de vista económico, ganan los islotes", cuya implantación puede suponer un coste total de entre 100.000 y 125.000 dólares en Estados Unidos, aunque "sólo en Canadá se incluye en la práctica clínica", precisó.
En este sentido, opinó que "en España sería más fácil y factible" implantarlo dentro del sistema de salud con un coste menor al del trasplante de páncreas, pero de momento sólo sería aplicable a un número de pacientes pequeño, aunque los expertos confían en que en un futuro la disponibilidad de órganos permita que todos los diabéticos puedan beneficiarse de las posibilidades de esta técnica.
Por otra parte, el Dr. Fraçois Pattou, del Centro Hospitalario y Universitario de Lille (Francia), explicó las prometedoras posibilidades que auguran las investigaciones, aún iniciales, con células madre del propio páncreas. En concreto, los trabajos se centran en convertir las células ductales de estos órganos en células beta productoras de insulina, para evitar el rechazo de tejido.
Esta alternativa a otras opciones, como la investigación con células madre embrionarias -aún sujeta a enorme polémica social y legislativa- y con las procedentes de la médula ósea -con las que ya se está trabajando- se encuentra "aún lejos de su aplicación clínica" y real.
En este caso, además del citado problema por el número de órganos necesarios superior al disponible, destaca la circunstancia de que una vez separadas las células ductales del páncreas, se puede conseguir su división y multiplicación, "pero entonces dejan de producir insulina", explicó Pattou.
No obstante, tanto este experto como el Dr. Alejandro destacaron la esperanza en que este tipo de investigaciones abran nuevas puertas a la curación de la diabetes, y lamentaron que cuestiones éticas y legislativas impidan a los científicos de muchos países occidentales avanzar en esta dirección, al contrario de otras naciones como Singapur, en cuyos resultados tiene puestas sus miras gran parte de la comunidad científica.
Fuente: Jano on-line