La TAC no es costo-efectiva en el screening del cáncer de pulmón

La tomografía axial computerizada (TAC) no alcanza por el momento la mayoría de edad en el 'screening' del cáncer de pulmón entre la población de riesgo. Los costes y el alto número de falsos positivos con sus consiguientes exploraciones innecesarias, desaconsejan su generalización y superan con mucho los posibles beneficios. De momento, la única recomendación fiable para reducir el riesgo de cáncer de pulmón sigue siendo dejar de fumar.

Según publica el último número del 'Journal of the American Medical Association', esta técnica no es válida para su aplicación masiva en la detección del cáncer de pulmón, y su eficacia se reduce aún más para los no fumadores o incluso en los casos de sujetos que dejaron de fumar a partir del primer escáner. Los autores aclaran que muchos de los nódulos de pulmón diagnosticados en sujetos de bajo riesgo (no fumadores) tienen carácter benigno, lo que debería tenerse en cuenta a la hora de reducir el número de exploraciones invasivas que se llevan a cabo innecesariamente.

Los autores de este nuevo trabajo, procedentes del centro médico Johns Hopkins, recuerdan que el TAC no está exento de riesgos: «Hay un riesgo frente a los beneficios de esta técnica, y no nos referimos sólo al elevado coste, sino al número de personas que se somete a un procedimiento quirúrgico para un tumor que finalmente resulta ser benigno», recalca Robert Wood, uno de los autores.

Concretamente, los investigadores aplicaron un modelo matemático a una simulación por ordenador que incluía a más de 450.000 pacientes, fumadores, en proceso de abandono o ex-fumadores, mayores de 60 años y con un 55% de varones, durante una media de 20 años. La utilización de un TAC helicoidal anual , conseguía una reducción del 13% en la mortalidad (553 muertes menos entre los sometidos a TAC o lo que es lo mismo, 4.168 por cada cien mil individuos no revisados frente a 3.615 si se realiza el 'screening'). En el lado negativo se sitúan las 1.186 intervenciones quirúrgicas o biopsias de lesiones benignas entre las personas escaneadas, teóricamente innecesarias. 

Teniendo en cuenta los aspectos económicos del problema, la investigación concluye que, cada año de vida ganado supone una inversión de 42.000 dólares utilizando las estimaciones más optimistas (una cifra similar en euros). El coste de la aplicación de un programa de estas características, en la mitad de los 50 millones de americanos entre 45 y 75 años de edad que han fumado alguna vez, se situaría según los autores, en 115.000 millones de dólares, una cifra que ciertamente marea. Además, añaden, la prueba se vuelve cada vez menos eficaz a medida que pasan más años desde que el individuo dejó de fumar. 

En la actualidad numerosos centros hospitalarios en todo el mundo emplean el TAC helicoidal en el diagnóstico de tumores de pulmón y otras enfermedades en pacientes que presentan síntomas. «No estamos atacando las ventajas de esta tecnología», aseguran los autores, «puede ser una herramienta muy útil en la lucha contra la enfermedad pero siempre que haya sido recomendada por un especialista con un propósito clínico concreto».

En un editorial que acompaña al estudio, Victor Grann y Alfred I. Neugut, del Colegio de Médicos y Cirujanos y de la Universidad de Columbia (Nueva York) respectivamente, aseguran que las estimaciones publicadas en 'JAMA' deberían hacer dudar y tomar en consideración los 'pros' y los 'contras' a la hora de utilizar el TAC en cada individuo. Por el momento, en espera de que se complete el estudio aleatorizado, emprendido por los NIH, sobre la utilidad del TAC en el 'screening' del cáncer de pulmón, debemos ser conservadores a la hora de utilizar esta estrategia. 


JAMA 2003; 2898:313-322; 357-358

N de la R: Recientes trabajos han demostrado que la aplicación simultánea de la TAC con la Tomografía de Emisión de Positrones (PET) reduce drásticamente los falsos positivos de los nódulos pulmonares y por consiguiente ahorra recursos. (Ver Compumedicina: Costo-beneficio de los estudios PET en el cáncer de pulmón en un Hospital General de Buenos Aires, Argentina