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El Alzheimer provoca una degeneración de
las células nerviosas, lo que acarrea una pérdida de
densidad en el tejido encefálico, tal y como se puede
apreciar en esta imagen, que compara una célula enferma
y una sana.
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El empleo del PET para la monitorización y
el diagnóstico de Alzheimer supone, según norman
Foster, director del estudio sobre diagnóstico neurológico
por imagen, un paso adelante hacia una diagnosis precoz.
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La imagen tomada por el PET muestra cómo
la actividad neuronal en el cerebro se apaga en algunas
zonas, con lo que se puede abordar la patología con
mayor rapidez.
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El diagnóstico del Alzheimer se ha convertido
en una ardua tarea que exige del especialista su mayor esfuerzo
para evitar confundirlo con otro tipo de enfermedad que puede
ocultar esta patología degenerativa. El diagnóstico precoz ha
sido hasta ahora poco menos que una misión imposible y la única
forma de confirmar al cien por cien la presencia de la
enfermedad era la autopsia, ya que no existe una prueba
definitiva que sirva para confirmarla o descartarla. Esta
carencia se ha hecho más patente a medida que han avanzado las
terapias farmacológicas que consiguen bloquear y ralentizar la
degeneración neuronal, ya que sólo da opción a tratar a los
pacientes cuando el daño es irreversible. Esto explica la ola
de optimismo que ha provocado el hallazgo de un grupo de científicos
de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, que han
mejorado la capacidad diagnóstica por imagen valiéndose de una
tomografía por emisión de positrones (PET, en sus siglas en
inglés) con la que son capaces de distinguir la presencia del
Alzheimer de otros desórdenes antes de que la enfermedad llegue
a un punto de no retorno.El uso de esta técnica, que ya ha
probado su capacidad en el diagnóstico del cáncer y de patologías
cardiacas, es igualmente efectiva para las enfermedades
degenerativas. "el PET es un modo de observar el cerebro de
personas que están desarrollando esta patología", ha
explicado Norman Foster, director del Centro de Desórdenes
Cognitivos, profesor de Neurología de la universidad
estadounidense y responsable de la dirección de la investigación.
"Esta técnica tiene un funcionamiento y ofrece unos
resultados muy parecidos a los de la resonancia magnética, pero
hemos encontrado algunas diferencias que mejoran la capacidad
diagnóstica actual, ya que el PET nos permite investigar no sólo
el aspecto del cerebro sino el modo en que cada parte del órgano
se activa y cómo reacciona frente a la enfermedad".La
clave para esta investigación es la falta de actividad
cerebral. En los enfermos, muchos de los nervios están
destrozados y las células aparecen seriamente dañadas por el
efecto de una proteína. Este proceso conduce a la pérdida de
memoria y a la degeneración cerebral hasta el punto de perder
el habla o la capacidad motora.Foster, que ha presentado los
resultados de su investigación durante la Conferencia
Internacional sobre Alzheimer y otros desórdenes relacionados,
celebrada en San Francisco, ha señalado que el hallazgo abre
una puerta a la esperanza para conseguir hallar el modo de
diagnosticar precozmente la aparición de esta patología y
llevar a cabo una terapia preventiva.La última estimación señala
que entre 3 y 4 millones de estadounidenses sufren algún tipo
de Alzheimer, aunque el número exacto es muy difícil de
precisar, debido a la dificultad que presenta su diagnosis.
En la edad de piedra
Los neurólogos emplean a menudo una lista de síntomas y otras
herramientas conductistas para tratar de determinar la presencia
de Alzheimer en un paciente, aunque estos métodos no pueden ser
considerados fiables al cien por cien, ya que no resultan homogéneos
para todos los pacientes y pueden inducir a error. Además, hay
algunos tipos de demencia que comparten la misma sintomatología
que el Alzheimer, de modo que el verdadero daño puede quedar
oculto y sin tratar bajo otro diagnóstico. Norman Foster,
director del estudio sobre el impacto del PET en el diagnóstico
neurológico por imagen, ha desmontado este proceder: "Los
síntomas del Alzheimer pueden ser mimetizados por otras patologías
similares y en muchos casos la pérdida de memoria no es el
primer síntoma. Cada una de las patologías que pueden
confundirse con esta enfermedad, e incluso sus distintas
variedades degenerativas, requieren un tipo muy particular de
tratamiento y pueden no desencadenar la respuesta más adecuada
en el organismo de cada enfermo incluso al administrarles el
mismo fármaco". El problema es que la población
susceptible de sufrir Alzheimer crece año tras año. Los científicos
de Estados Unidos calculan que en poco más de 10 años se habrá
extendido de forma brutal.
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La imagen muestra en rojo las zonas sin
actividad cerebral.
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Esta es la imagen de un varón de 65 años
sin Alzheimer.
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