Mejora el pronóstico de los accidentes cerebrovasculares
Los pacientes que tras un ictus no sean buenos candidatos para la fibrinolisis a dosis estándar, podrían responder a una dosis baja de trombolisis intra-arterial o al empleo de una combinación de fármacos asociados a la desorganización del coágulo por medios mecánicos. Son los resultados de un estudio piloto publicado en el último número de 'Neurosurgery'.
Según afirma el Dr. A Qureshi, de la Universidad del estado de Nueva York, "los resultados de este ensayo abren nuevas posibilidades al tratamiento de los accidentes cerebrovasculares. El mayor peligro de la terapia intervencionista del ictus está en que puede empeorar la situación neurológica del paciente si se produce un sangrado y sin embargo, en este estudio piloto ninguno de los pacientes experimentó sucesos hemorrágicos".
Este ensayo prospectivo incluyó a 19 pacientes consecutivos que fueron considerados malos candidatos para recibir alteplasa intravenosa o que no mejoraron tras trombolisis intravenosa. La edad media era de 64,3± 16,2 años y 10 de los pacientes eran varones. La escala inical de ictus de los INH osciló entre 11 y 42. La localización de la oclusión arterial fueron la arteria cerebral media en 9 casos, la carótida interna cervical en 7, la basilar en 2 y la carótida interna intracraneal en un caso. El lapso de tiempo entre la instauración del ictus y el inicio de tratamiento osciló entre una y nueve horas.
El tratamiento comenzó con la inyección intra-arterial de reteplasa por cateterización supraselectiva en incrementos de 1 U hasta una dosis máxima de 4 U. Si la dosis inicial no conseguía la recanalización, los pacientes eran sometidos a angioplastia mecánica en las oclusiones proximales o manipulación del trombo mediante un dispositivo de cepo en las distales. A continuación fueron administradas las dosis restantes de trombolíticos para lograr la recanalización. De los 19 pacientes, 5 recibieron exclusivamente trombolisis, 11 angioplastia y 5 maniobras de manipulación del trombo.
Se comprobó una restauración angiográfica completa del flujo sanguíneo o bien un criterio grado 4 de reperfusión TIMI modificado (Thrombolysis in Miocardial Infarction) en 12 de los pacientes. En otros 4 pacientes se consiguió una reperfusión casi completa (TIMI grado 3), uno mostró una respuesta mínima (TIMI grado1) y dos no respondieron. A las 24 horas, en siete pacientes se había producido una mejoría de los síntomas neurológicos (descenso de al menos 4 puntos en la Escala de Ictus de los NIH) y otros cinco sujetos mejoraron aún más entre 7 y 10 días después del procedimiento. No se produjo ningún caso de rotura vascular, disección o hemorragia intracraneal sintomática.
Tras un seguimiento de entre uno y tres meses, 10 pacientes habían muerto: uno poco después del tratamiento, seis de un nuevo ictus masivo, uno de infarto miocárdico y tres como consecuencia de complicaciones neumónicas. Aunque dos pacientes desarrollaron minusvalías en relación con el ictus, siete de los 19 pacientes originales alcanzaron la independencia funcional.
"En la mayoría de estos últimos, hubiese sido previsible una mala evolución" afirma el autor. "Sin embargo, más de un tercio de la población del estudio fue capaz de alcanzar una buena capacidad funcional, algo que, a la vista de la severidad de los cuadros neurológicos incluidos en el ensayo, constituye un resultado verdaderamente impresionante".
Fuente: Neurosurgery 2002;251:1319-1329
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