La hepatitis C se convierte en la primera causa de muerte entre enfermos de sida

La hepatitis C se ha convertido en la primera causa de ingreso hospitalario y de muerte en los pacientes infectados por el virus del sida, al ocasionar cirrosis y fallo hepático, según se ha puesto de manifiesto en la Reunión de Consenso sobre Hepatitis Víricas en pacientes infectados por VIH, celebrada en el Instituto de Salud Carlos III de Madrid.

Se calcula que la mitad de los 130.000 seropositivos que hay en España están coinfectados por el virus de la hepatitis C, aunque en el caso de los drogadictos por vía parenteral este porcentaje de coinfección se eleva al 90%.

En los últimos años, el porcentaje de fallecimientos por enfermedad hepática en seropositivos españoles se ha incrementado del 5% al 45%, superando a las infecciones oportunistas. La causa de este incremento es "la eficacia de las terapias antirretrovirales, que han prolongado la esperanza de vida de los pacientes VIH, ya que antes fallecían sin que hubiera llegado a manifestarse la hepatitis C", destaca el Dr. Vicente Soriano, del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Instituto de Salud Carlos III, coordinador de la reunión.

Este hecho ha motivado la necesidad de que en la mayoría de los casos se plantee el tratamiento frente la hepatitis C, que en la actualidad se realiza con la terapia combinada de peginterferón alfa-2b y ribavirina, de manera previa al destinado a combatir el VIH, destaca el Dr. Soriano, ya que la presencia del virus de la hepatitis C "disminuye la eficacia del tratamiento antirretroviral, aumenta la morbimortalidad y ocasiona mayores efectos secundarios".

El hígado posee gran capacidad de regeneración. Si se consigue erradicar el virus de la hepatitis C y mejorar su estado, no sólo se pueden evitar cirrosis y hepatocarcinomas, sino que aumenta la eficacia de los tratamientos antirretrovirales. Por eso, los especialistas recomiendan iniciar la terapia combinada lo antes posible e incluso, en pacientes con genotipos del virus 2 y 3, sin haber practicado una biopsia previa, como es habitual en otros casos, "debido a la alta eficacia del tratamiento", que supera en estos casos el 75%, señala el Dr. Soriano.

El tratamiento con peginterferón alfa-2b y ribavirina se ha convertido en la terapia estándar contra la hepatitis C, al conseguir una respuesta media del 61%. Según un estudio publicado en la revista "AIDS" en el que ha participado el Dr. Soriano, al ajustar la dosis de peginterferón alfa-2b al peso del paciente para incrementar la eficacia y reducir los efectos secundarios.

Este tratamiento combinado, según los especialistas reunidos en el Carlos III, debe aplicarse de igual modo a los pacientes que sólo están infectados por el virus de la hepatits C como a quienes también lo están por el VIH. Los expertos también aconsejan comprobar que los pacientes que vayan ser sometidos a terapia no sean consumidores de alcohol o de drogas intravenosas





Jano On-line