La capacidad para interpretar las mamografías varía mucho entre los radiólogos

La capacidad para interpretar con precisión las mamografías destinadas a la detección sistemática varía mucho entre los radiólogos, de acuerdo con un nuevo artículo. Los radiólogos más jóvenes, recientemente formados, tienen mayor probabilidad de cometer errores que aquellos que cuentan con más experiencia.

Se sabe que la concordancia de los radiólogos al interpretar la misma serie de mamografías es baja. Sin embargo, pocos estudios han examinado el tema de dicha concordancia en el ámbito extrahospitalario.

La doctora Joann G. Elmore (University of Washington School of Medicine, Seattle, EE. UU.) y cols. compararon la precisión en la lectura de 24 radiólogos que interpretaron 8.734 mamografías de cribado realizadas a 2.169 mujeres. Los hallazgos de los investigadores se han publicado en el número del 18 de septiembre de la revista Journal of the National Cancer Institute.

La interpretación de los hallazgos mamográficos varió con los distintos radiólogos. Por ejemplo, un radiólogo señaló que no se observaban tumores en ninguna de las imágenes leídas, mientras que otro informó de que en el 7,9 % de las imágenes se observaban tumores. De modo similar, las proporciones de calcificaciones y de cambios fibroquísticos detectados en las imágenes oscilaron entre el 0 % y el 21,3 % y entre el 1,6 % y el 27,8 %, respectivamente.

Los investigadores señalan que la tasa de falsos positivos para los radiólogos varió entre el 2,6 % y el 15,9 %. Sin embargo, después del ajuste en función del paciente, del radiólogo y de las características de la prueba, este intervalo se redujo a valores comprendidos entre el 3,5 % y el 7,9 %.

La experiencia de los radiólogos pareció influir sobre la tasa de falsos positivos. En el caso de los radiólogos de 40 a 50 años que completaron los estudios en la facultad de medicina durante los últimos 5 a 15 años, la probabilidad de tener mayores tasas de falsos positivos fue casi cuatro veces mayor que en el caso de los radiólogos de 60 a 80 años que se habían graduado hacía más de 20 años.

En un editorial relacionado con el artículo, el doctor M. Robyn Anderson (Fred Hutchinson Cancer Research Center, Seattle, EE. UU.) y cols. comentan que la disminución de las tasas de falsos positivos habitualmente implica una reducción de la sensibilidad de la prueba. Aún falta por determinar los grados de especificidad y de sensibilidad óptimos para las mamografías destinadas al cribado a nivel poblacional.

Sin embargo, como señalan los editorialistas, puede que no sea preciso sacrificar la sensibilidad en aras de la especificidad. Agregan que «se ha observado repetidamente que la doble lectura [de las mamografías] puede mejorar tanto la sensibilidad como la especificidad».

El grupo de Anderson señala que la doble lectura independiente se ha implementado en 22 países, aunque no en EE. UU. «La política pública [estadounidense] necesita centrarse tanto en la formación, como en reconsiderar inmediatamente el tema de la doble lectura como política nacional».





J Natl Cancer Inst 2002;94:1346-1347,1373-1380.