Nuevos datos sobre la capacidad de Bacillus anthracis para escapar a la acción del sistema inmunológico

Las toxinas de la bacteria le permiten utilizar los macrófagos para diseminarse por el organismo sin que el sistema inmune se percate de la infección.

Una investigación publicada en "Science" ayuda a desvelar cómo la bacteria causante del carbunco, Bacillus anthracis, escapa a la acción del sistema inmunológico para diseminarse rápidamente por el organismo.

Científicos de la Universidad de California, en San Diego, creen que el descubrimiento puede ser útil para desarrollar métodos que permiten mantener la bacteria bajo control, inactivando una de las toxinas que emplea para escapar a la acción del sistema inmune. "La inhibición de la actividad de la toxina daría tiempo a nuestros anticuerpos para detectar la infección y combatirla", explican.

Se refieren a la forma inhalada del carbunco, comentando que cuando B. Anthracis es inhalado, los macrófagos atacan a las esporas, engulléndolas. Sin embargo, al contrario que con otros microorganismos, en el caso del carbunco los macrófagos no dan la señal de alarma de que existe infección y conducen la bacteria a los ganglios linfáticos y al torrente sanguíneo. Una vez allí, la bacteria destruye a los macrófagos.

En el laboratorio, los investigadores han observado que dos toxinas de la bacteria parecen trabajar conjuntamente para utilizar y destruir a los macrófagos. Explican que una proteína, conocida como antígeno protector, se une a la superficie de esas células inmunitarias, permitiendo a otras proteínas de B. Anthracis penetrar en las mismas. Esto también permite a otra toxina, el llamado factor letal, desactivar las enzimas esenciales del macrófago, entre ellas la p38, sin la cual estas células no pueden sobrevivir ni segregar las citocinas y quimocinas que avisarían al sistema inmune de la infección.

Debido a ello, la carbunco inhalado no se detecta hasta que la enfermedad se encuentra en una fase avanzada.






Sciencexpress 2002;10.1126/science.1073163