La obesidad es un factor de riesgo para la disnea pero no para
la enfermedad pulmonar obstructiva
La obesidad es un factor de riesgo para la disnea y sin embargo no resulta
tan evidente su relación con los problemas asmáticos, según un estudio
publicado en ‘Archives of Internal Medicine’.
La investigación recoge la existencia de muchos casos en que el paciente cree
tener asma y sin embargo no es así. De un modo más objetivo, no existe una
relación causal entre la obesidad y la obstrucción de las vías respiratorias.
De hecho, parece que son las personas más obesas las que tienen un riesgo menor
de padecer esta obstrucción de las vías respiratorias.
Hasta el momento, los estudios que se han llevado a cabo han coincido en afirmar
la existencia de una relación causal entre la obesidad y el asma. En este
sentido, las personas más obesas aparecían como las más propensas a sufrir
problemas asmáticos y, la pérdida de peso se presentaba como una de las
maneras más eficaces para solucionar este tipo de problemas respiratorios. Sin
embargo, la obesidad puede ser causa de disnea a partir de una serie de
mecanismos que nada tienen que ver con que las vías respiratorias se encuentren
obstruidas.
El estudio, realizado por investigadores canadienses, se centró en 16.171
participantes de 17 años de edad en adelante que fueron divididos en 5
quintiles según el índice de masa corporal. Se trataba de intentar establecer
la relación existente entre la masa corporal y los casos de asma por
valoración del paciente, el uso de broncodilatadores, la realización de
ejercicio físico y la obstrucción de las vías respiratorias.
Los resultados obtenidos demuestran que la obesidad es un factor determinante en
los casos de asma valorada por el paciente y en el uso de broncodilatadores.
Paradójicamente, los participantes obesos son los que experimentaron un menor
porcentaje de obstrucción de los conductos respiratorios. Esta circunstancia
podría estar relacionada con el aumento de las quejas de disnea y con las
limitaciones en la actividad física.
Estos síntomas pueden explicar por qué las personas obesas tiene más
probabilidades de ser tratadas con broncodilatadores, cuando no hay una
evidencia clara de que la vía respiratoria se encuentre obstruida. En este
orden de cosas, es importante tener en cuenta que el exceso en el uso de
broncodilatadores puede ser perjudicial y aumentar la morbilidad.
Por lo tanto, según afirman los autores, «la obesidad está asociada al
aumento en el uso de broncodilatadores y al mayor diagnóstico de asma en la
comunidad. Sin embargo, la existencia de obstrucción significativa de las vías
respiratorias es menor entre la población obesa que en los no obesos. Esto
sugiere que la obstrucción de las vías respiratorias puede estar siendo
sobrediagnosticada entre la población obesa o con sobrepeso».
Archives of Internal Medicine 2002; 162: 1477-1481
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