Reconsideran el valor terapéutico del Cannabis

El Gobierno Británico acoge las recomendaciones de sus expertos a favor de una reclasificación del cannabis. El Cuerpo Consultivo británico en relación con el Abuso de Drogas (ACMD) considera, en un informe recientemente publicado, que la actual clasificación del cannabis -hasta ahora considerado Clase B, en el grupo de las anfetaminas-, es 'desproporcionada' en relación con su inocuidad relativa.

El Gobierno Británico acoge las recomendaciones de sus expertos a favor de una reclasificación del cannabis. El Cuerpo Consultivo británico en relación con el Abuso de Drogas (ACMD) considera, en un informe recientemente publicado, que la actual clasificación del cannabis – hasta ahora considerado Clase B, en el grupo de las anfetaminas –, es “desproporcionada” en relación con su inocuidad relativa. Esta postura, adoptada por el grupo de expertos específicamente comisionado para el estudio, cuestiona ahora no sólo la actitud hostil de la Medicina tradicional en los últimos 40 años hacia el cannabis, sino también la urgencia de abrir un serio debate político en torno a la despenalización o legalización de su consumo. 

El momento elegido para la publicación de las recomendaciones hechas por el ACMD en relación con el cannabis coincide, curiosamente, con la agenda de debates del Parlamento Británico en este particular, y con ciertas declaraciones hechas desde el Sistema Nacional de Salud (NHS) que auguran (para un futuro relativamente próximo) el uso de derivados del cannabis – tetrahidrocannabinol (THC) – como analgésicos de posible elección en pacientes oncológicos o con esclerosis múltiple. . 

Su futuro uso medicinal 

El Consejo británico de Investigaciones Médicas (MRC) supervisa y financia en la actualidad la puesta en marcha de varios ensayos clínicos en relación con el consumo de cannabis. En East Anglia, se estudia el poder analgésico del cannabis en lesiones nerviosas, y en Oxford, por ejemplo, se desarrollan las primeras fases de un ensayo mucho más amplio en relación con su aplicación en enfermos con esclerosis múltiple. . 

Esta actitud de relativa confianza en los beneficios del uso del cannabis como posible arsenal terapéutico de ciertas patologías, cuenta ya no sólo con el apoyo de ciertas asociaciones de pacientes y sociedades médicas – la Campaña para la Investigación de la Artritis (ARC) y la Fundación para la Investigación de la Esclerosis Múltiple (MSRF) –, sino con la conformidad de las autoridades para recomendar a la Agencia británica para el Control de Medicamentos (MCA) el inicio de las investigaciones preliminares para considerar la licencia del cannabis como planta medicinal. . 

Algunas industrias farmacéuticas han aislado ya el principio activo del cannabis (THC) y disponen de píldoras o sprays para su administración. Los más optimistas hablan de que el Ministerio británico de Sanidad favorece todos los estudios en pro de su licencia, y que será un fármaco aprobado para ser prescrito en el 2004 con la financiación del NHS. . 

Otros, sin embargo, más escépticos – el doctor John Henry, Catedrático del Hospital Universitario St Mary de Londres, por ejemplo –, persisten en creer que los riesgos de su consumo – dependencia, déficit en la atención y memoria, o acaso neoplasias pulmonares a desarrollar a más largo plazo – no permiten devolver al cannabis su histórico papel curativo. . 

Una recomendación precisa – No un ‘titular’ 

El informe presentado por el ACMD no incita a escándalos de prensa. No se afirma que el cannabis sea totalmente inocuo. Sólo se señala que los efectos adversos y riesgos para la salud derivados de su consumo no se corresponden con aquellos observados por el consumo de otras drogas de Clase B. (Un paso absolutamente necesario si se quiere hablar en algún momento de su papel curativo.) Se advierte entonces que el consumo de cannabis no causa graves problemas de salud, y muy raramente se le incluye en la etiopatogenia de ninguna entidad clínica en pacientes previamente sanos. No obstante, pueden preverse ciertas complicaciones en pacientes psiquiátricos o con patología cardíaca subyacente, amén de otros efectos derivados de su consumo crónico. . 

Bob Ainsworth, responsable de los temas de Drogadicción en la Cartera británica de Interior, ha acogido favorablemente las conclusiones del informe, y ha expresado su clara intención de considerar el criterio del ACMD para proponer una reclasificación del cannabis e incluso una revisión de la legislación vigente. . 

Algo más que una simple estrategia contra la drogadicción 

El cannabis (hachis y marihuana) sigue siendo la droga preferida entre los jóvenes británicos. Con un considerable incremento de su consumo en las dos últimas décadas, se sabe que casi un 31% de los jóvenes de 15 años consumieron cannabis alguna vez el pasado año. Estos datos – publicados recientemente por el Ministerio británico de Sanidad – describen una población joven que tiende a tomar decisiones muy independientemente de lo que constituye una norma, o tal vez que confunde el mensaje de las autoridades en materia de drogadicción. Esta misma razón apoya la necesidad de estudiar más profundamente los efectos del consumo del cannabis, la exigencia de crear claros mensajes educativos, y la urgencia de establecer criterios sólidos en la opinión pública. . 

Sir Michael Rawlins, Catedrático y Presidente del mencionado comité, entiende que es lógico que la revisión hecha por el ACMD genere un gran interés en la sociedad. Se ha intentado por ello editar un elocuente informe que pueda ser asequible a todos los niveles y que al mismo tiempo articule toda la evidencia científico-clínica disponible. Paree esta una actitud sensata ante un tema que promete ser debatido a muchos niveles en el futuro próximo.





El Mundo Salud