El ministro argentino de sanidad anuncia medicamentos gratis para 15 millones de habitantes desfavorecidos
El ministro de Salud argentino, Ginés González García, consideró hoy que "la inequidad más fuerte" en su país es el acceso a los medicamentos y anunció que en noventa días entrará en vigor un plan por el que los fármacos esenciales serán gratuitos para los quince millones de ciudadanos más desfavorecidos.
Para González García, quien participa en Málaga en el Foro de Europa y las Américas sobre Reforma del Sector Salud, la sanidad argentina es "un cuerpo intacto sin sangre", pues la crisis no ha afectado al estado de salud de los ciudadanos, aunque sí a la disponibilidad y accesibilidad a los productos, como los medicamentos o las vacunas.
Los nuevos programas relativos a los medicamentos, que se llevarán a cabo gracias a la reconversión de créditos internacionales, "van a ser más generosos de los que había en cualquier otra época", ya que gracias a ellos, los más pobres, desempleados no cubiertos por la Seguridad Social y que debían pagar el cien por cien del coste de los fármacos, los recibirán gratis.
Según explicó, se ha puesto ya en marcha un seguro de medicamentos para los cabeza de familia sin empleo, colectivo que agrupa a cinco millones de personas, y se continuará con los otros diez millones de argentinos más desprotegidos, quienes tendrán también acceso gratuito a los fármacos esenciales para atención primaria, mientras que el resto continuará con el sistema de copago.
En opinión del ministro de Salud, los medicamentos son en la actualidad "un territorio de desigualdad terrible" y en un momento en el que se vive "un estado de excepcionalidad muy fuerte" el objetivo del Gobierno es asegurar los derechos esenciales.
A pesar de que se estudian también reformas del sistema de Seguridad Social para los jubilados, estos seguirán por el momento dentro del sistema de copago ya que, en Argentina, apuntó González García, "es más duro ser niño pobre que viejo pobre".
Uno de los problemas sanitarios que más resonancia internacional ha tenido durante esta crisis fue la falta de insulina en Argentina, donde se vivió la paradoja de que el país tiene "una gran industria local de producción" de ese producto y "no había dinero" para comprarlo, situación que se salvó los primeros días gracias a las donaciones internacionales.
Junto a las políticas relativas a los medicamentos, la mesa de concertación que propicia el Gobierno y la Iglesia en Argentina concretó el viernes un acuerdo social con el sector sanitario en el que participaron todos los agentes por el que, aseguró el ministro, quedan asegurados todos los servicios.
Reconoció que la devaluación ha afectado al poder adquisitivo de los salarios de los médicos, pero apuntó que el compromiso alcanzado permitirá la continuidad de las prestaciones y aseguró que "no hay ninguna huelga médica en ciernes ni ninguna amenaza de paro".
"No es que estemos recuperados, lo primero fue tratar al enfermo para que no se muriera y después vamos a curar al sistema", destacó el ministro tras asegurar que la prioridad es mantener la universalidad de las prestaciones.
A su juicio, el Gobierno "está actuando a la velocidad de la crisis" y existe una gran diferencia entre lo que "siente el pueblo español, su solidaridad con Argentina", y el tratamiento que dan algunos medios de comunicación a las medidas del actual Ejecutivo, actitud que, dijo, está relacionada con "la opinión de algunos sectores empresariales que no han sido precisamente favorecidos".
En este contexto quiso dejar claro que esas medidas adoptadas "no han sido contra nadie", al tiempo que recordó que las empresas españolas tuvieron "un ciclo muy exitoso en los años anteriores" y confió que lo mantengan en el futuro.
Tras insistir en el "calor" que reciben los argentinos de los españoles, destacó el compromiso de la ministra de Sanidad, Celia Villalobos, la primera, dijo, en ponerse en contacto con él para trabajar conjuntamente, por lo que le manifestó su agradecimiento.
EFE
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