Algunos AINE pueden alterar el efecto cardiovascular de aspirina

Un estudio que publicó ayer "The New England Journal of Medicine" explica el efecto que tiene el consumo concomitante de ibuprofeno y otros aines con aspirina en bajas dosis en sujetos que presentan riesgo cardiovascular. Otro trabajo, del Instituto Karolinska, publicado en la misma revista, detalla cómo influye en el desarrollo de la insuficiencia renal el consumo habitual de paracetamol y aspirina.


Efecto de la aspirina sola y de ibuprofeno más AAS sobre la ciclooxigenasa-1 plaquetaria.

La administración concomitante de ibuprofeno, pero no de rofecoxib, paracetamol o diclofenaco, antagoniza la inhibición plaquetaria irreversible inducida por la aspirina. En pacientes con riesgo cardiovascular aumentado, el tratamiento con ibuprofeno puede limitar los efectos cardiovasculares de la aspirina, concluye un estudio dirigido por Francesca Catella-Lawson, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia, Estados Unidos, y publicado ayer en "The New England Journal of Medicine".

Para el trabajo, los autores partieron del hecho de que los pacientes con artritis y enfermedad vascular reciben tanto aspirina en dosis bajas como otros fármacos antiinflamatorios no esteroideos. Por ello, decidieron analizar las potenciales interacciones entre la aspirina y los tratamientos prescritos habitualmente para la artrosis.

Pautas
Para ello, administraron las siguientes combinaciones durante seis días: aspirina (en dosis de 81 miligramos cada mañana) dos horas antes de la administración de ibuprofeno (400 miligramos cada mañana) y los mismos fármacos en orden inverso; aspirina dos horas antes de la administración de paracetamol (1.000 miligramos cada mañana) y los mismos fármacos en orden inverso; aspirina dos horas antes de la administración del inhibidor de la cicolooxigenasa -2 rofecoxib (25 miligramos cada mañana) y los mismos fármacos en orden inverso; aspirina con revestimiento entérico dos horas antes de la administración de ibuprofeno (400 miligramos tres veces al día), y aspirina con revestimiento entérico dos horas antes de la administración de diclofenaco de liberación retardada (75 miligramos dos veces al día). La máxima inhibición de los niveles de tromboxano B2, que es un índice de la actividad de la ciclooxigenasa-1 en las plaquetas, y de la agregación plaquetaria se observó después de que transcurrieran 24 horas de la administración de aspirina el día sexto en los individuos que tomaban aspirina antes de recibir una dosis única diaria de cualquier otro fármaco, así como en los que tomaban rofecoxib o paracetamol antes de recibir aspirina.

En contraste, la inhibición de la formación de tromboxano B2 y de la agregación plaquetaria por parte de la aspirina se bloqueó cuando se administró una dosis única diaria de ibuprofeno antes de la aspirina, así como cuando se administraron dosis múltiples de ibuprofeno. La administración concomitante de rofecoxib, paracetamol o diclofenaco no afectó a la farmacodinámica de la aspirina.

Insuficiencia renal
En el mismo número del "New England" se recoge también un estudio dirigido por C. Michael Fored, del Departamento de Epidemiología del Instituto Karolinska, de Estocolmo, en Suecia, sobre el efecto del paracetamol y la aspirina en la insuficiencia renal crónica. Los autores parten de la hipótesis de que diversos estudios epidemiológicos han puesto de manifiesto la existencia de una asociación entre el consumo intenso de analgésicos no narcóticos y la presentación de insuficiencia renal crónica, aunque no está claro cuál es la causa y cuál el efecto.

Así, en un estudio de casos y controles de base poblacional llevado a cabo en Suecia sobre la insuficiencia renal crónica en estadio inicial, se realizaron entrevistas personales con 926 pacientes recientemente diagnosticados de insuficiencia renal y con 998 sujetos controles, disponiéndose de datos completos de 918 y 980 individuos respectivamente. Para estimar los riesgos relativos de los tipos específicos de enfermedades que originan insuficiencia renal crónica asociada a la utilización de diversos analgésicos, los científicos utilizaron modelos de regresión logística.

Encontraron que la aspirina y el paracetamol eran utilizados de forma regular por un 37 y un 25 por ciento, respectivamente, de los sujetos controles. El consumo de forma habitual de cualquiera de los dos fármacos en ausencia del otro se asoció con un incremento del riesgo de desarrollar insuficiencia renal crónica de cualquier causa en un factor de 2,5.

Otro hallazgo fue que el aumento de los riesgos relativos con el incremento de las dosis acumuladas a lo largo de la vida fue más consistente con la utilización de paracetamol que con la aspirina y para la mayoría de los tipos de enfermedad causante de insuficiencia renal crónica.

Exacerbación
Al descartar la utilización reciente de analgésicos, lo que podría haber tenido lugar en respuesta a los antecedentes de nefropatía, esta asociación se atenuó aunque sólo ligeramente.

Los análisis descritos han permitido a este equipo del Instituto Karolinska concluir que sus resultados están en consonancia con la existencia de efectos exacerbadores de la insuficiencia renal crónica por parte del paracetamol y la aspirina. Sin embargo, admiten tambien que no pueden descartar la posibilidad de la existencia de un sesgo debido a los desencadenantes del consumo de analgésicos por situaciones predisponentes.







(N Engl J Med 2001; 345: 1.809-1.817).
(N Engl J Med 2001; 345: 1.801-1.808).