Nuevas recomendaciones dietéticas de la Asociación Americana de Diabetes

Una dieta baja en grasas, rica en frutas y verduras y que incluya el consumo ocasional de alguna galleta o de un vaso de vino puede ser tan efectiva como algunos fármacos en la prevención y el tratamiento de la diabetes tipo 2, según afirmaron esta semana desde la American Diabetes Association (ADA).

Las nuevas directrices de este organismo para la dieta de los diabéticos, publicadas en "Diabetes Care", refuerzan la idea de que la cantidad total de hidratos de carbono ingeridos con las comidas, y no la fuente de los mismos, es la clave en el control de la diabetes.

Habitualmente se ha venido defendiendo que los hidratos de carbono provenientes de alimentos como pasteles, galletas, pasta y patatas causaban "picos" peligrosos de glicemia. En el artículo se destaca que, aunque es cierto que estos alimentos tienen un nivel glicémico más elevado, los estudios no han demostrado un beneficio significativo de las dietas con bajo índice glicémico sobre las de un índice elevado.

Por este motivo, las nuevas recomendaciones no apoyan las dietas centradas en el potencial de elevar el azúcar en sangre de determinados alimentos, ya que no han demostrado su eficacia en el control de la diabetes y pueden ser difíciles de mantener a largo plazo. Tampoco las dietas con restricción rígida de una categoría entera de alimentos, como las bajas en hidratos de carbono o las ricas en proteínas, han demostrado ser seguras y efectivas a largo plazo, puesto que pueden causar riesgos renales potenciales para los pacientes diabéticos y tienden a presentar un perfil graso elevado.

La ADA aconseja que los pacientes sigan pautas dietéticas individualizadas, que tengan en cuenta el nivel de glucosa en sangre, el colesterol, la presión arterial, el peso y las complicaciones médicas, así como los hábitos de vida y las preferencias dietéticas.

Todas las personas, incluidas las diabéticas, deben consumir alimentos ricos en fibra, como cereales, frutas y verduras, porque contienen vitaminas, minerales y otros nutrientes beneficiosos. Las proteínas provenientes de animales magros como el pollo y el pescado deben suponer hasta un 20% de la ingesta calórica diaria, y debe limitarse la de alimentos ricos en colesterol y grasas saturadas.

Las directrices también hacen hincapié en la pérdida de peso y la actividad física, ya que se ha demostrado que mejoran la sensibilidad a la insulina y ayudan al control de la glucosa en sangre de las personas con diabetes tipo 2 y sobrepeso, una condición esta última que, conjuntamente con la obesidad, afecta al 61% de los estadounidenses. 


Diabetes Care 2002;25:202-212