Hacer la cama: un problema inadvertido de salud pública

Expertos en salud pública consideran que esta práctica no es saludable para la salud física y psíquica de quienes la ejecutan.

Un artículo publicado en el último número del "Canadian Medical Association Journal", escrito por expertos en salud pública, los Dres. Robert Patterson y Christopher Stewart-Patterson, llama la atención sobre los riesgos que conlleva el "peligroso hábito de hacer la cama", una práctica que consideran una "pandemia de Norteamérica".

Entre las diversas amenazas que implica esa insana costumbre, escriben los autores, se encuentran los microorganismos causantes de enfermedades, que "como los vampiros, se marchitan con la luz del sol". Por lo tanto, señalan que lo peor que se puede hacer es volverlos a cobijar bajo la oscuridad y el calor de la cama bien hecha.

Además de las preocupaciones microbiológicas, consideran que el hecho de hacer la cama afecta a la salud de quien ejecuta esta tarea. Debido a la altura sobre el suelo de las camas, hacerlas requiere una constante flexión lumbar que predispone a la lumbalgia crónica, y el acto de meter las esquinas de las sábanas puede producir esguinces de muñeca y otras lesiones.

Por otro lado, puede afectar a la salud psíquica de las personas, algo que, si bien no está documentado en la literatura médica, "es fácil de adivinar a partir de la experiencia personal". Las discusiones sobre a quién le toca hacer la cama pueden conducir a estrés psicológico y a desavenencias conyugales.

Sin embargo, dejar la cama deshecha tiene importantes ventajas, según explican los expertos en salud pública: las bacterias se irán a otra parte y la persona se levantará por la mañana sabiendo que tiene una tarea menos que hacer. Calculan que hacer la cama cuesta unos 5 minutos, a los que preceden otros 10 de discusión sobre quién tiene que hacerla. Multiplicando ese tiempo por 365 días al año y estimando la esperanza de vida media de 78 años, la tarea de hacer la cama ocupa más de 9 meses en la vida de una persona, casi el 1% de toda su existencia.

Abandonar este hábito mejoraría la salud de nuestra espalda, reduciría la incidencia de lesiones y contribuiría a disminuir la tasa de divorcios, así como el número de días perdidos de trabajo. Los autores calculan que la eliminación de esta práctica ahorraría a los empresarios y al sistema sanitario miles de millones de dólares cada año.

Por tanto, proponen a las autoridades que la prohíban lo antes posible, y piden a los médicos que en las revisiones a sus pacientes los interroguen al respecto, desaconsejándoles hacer la cama por ser una práctica nada saludable.

Si bien el lector piensa que se trata de una inocentada por la fecha en que estamos, tiene razón, aunque sólo en parte. Es cierto que la publicamos en "Jano On-line" por ser 28 de diciembre, pero también lo es que el artículo es real y que ha sido publicado en la mencionada revista médica, que tiene la costumbre de incluir en su último número del año algunos artículos extravagantes y cargados de buen humor.




Canadian Medical Association Journal 2001;165:1591-1592