La música activa las mismas áreas cerebrales que la comida y el sexo, según se comprobó en imágenes de PET

La música estimula las mismas partes del cerebro que la comida y el sexo, lo que puede explicar por qué algunas personas tienen una respuesta emocional muy fuerte ante las melodías. Así se explica en el último número de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, en un artículo coordinado por Anne Blood, investigadora del Hospital General de Massachusetts, donde se señala que "la música puede utilizarse, y de hecho se está haciendo actualmente, como ayuda para superar la tristeza y el miedo, ya que nuestro trabajo demuestra que la música activa sistemas cerebrales que provocan que el individuo se sienta más feliz".


Blood y Robert Zatorre, coautor del estudio, de la Universidad de McGill, en Montreal, Canadá, utilizaron la tomografía de emisión de positrones (PET) para hallar las áreas del cerebro que se estimulaban con la música.

Los investigadores encontraron que muchas de las estructuras cerebrales activadas por la euforia ante la comida o el sexo también se ponían en marcha con la música. Blood ha confirmado que "en los sistemas cerebrales de gratificación y emoción hay determinadas estructuras que están activas. Esta actividad se demuestra claramente cuando los pacientes se someten a un escáner PET, mientras experimentan un estímulo que les produce euforia".

Escalofríos
Estudios anteriores habían relacionado el cerebro medio, el estriado ventral y partes del córtex al sexo y a los alimentos. El estudio firmado por Blood y Zatorre, recoge una respuesta similar en estas mismas áreas a los sonidos musicales que los sujetos sometidos a la prueba habían seleccionado como lo suficientemente motivadores como para producirles escalofríos. Este tipo de respuesta no se produjo ante sonidos de otra índole.

Ira Glick, profesora de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, en California, ha señalado que la música "es una forma de soportar los periodos de estrés. Además, se sabe que detrás de cada emoción y de cada comportamiento se esconde un cambio en una molécula". Para Glick, la tecnología PET permite constatar por primera vez este hecho.

En el estudio de Blood y Zatorre participaron 10 músicos, 5 mujeres y 5 hombres, que tuvieron que elegir piezas musicales que les motivaran. Posteriormente fueron sometidos a un escáner PET mientras escuchaban cuatro tipos distintos de estímulos auditivos: la música seleccionada por ellos, otro tipo de melodía, ruido y silencio. Cada secuencia fue repetida en tres ocasiones en un orden aleatorio. Blood ha comentado que al escuchar la música seleccionada el escáner detectó actividad en las partes cerebrales que también se estimulaban por medio de la comida y el sexo. 





Proceedings of the National Academy of Sciences